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    Barcelona Tribuna amb Francina Armengol

    Barcelona Tribuna amb Francina Armengol

    Barcelona Tribuna

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    09-02-2022

    El passat 9 de febrer, Barcelona Tribuna va convidar Francina Armengol, presidenta del Govern de les Illes Balears, a participar en una nova sessió que va tenir lloc al Caixafòrum Macaya, on hi van assistir autoritats i personalitats destacades del panorama econòmic i polític català i balear. L’acte duia per títol Les illes Balears, avançant-nos…

    Una veu que parla del futur amb perspectiva de construir, des de la descentralització del poder polític, una nova realitat de l’estat” va definir Miquel Roca, president de la Societat Econòmica Barcelonesa d’Amics del País, a la presidenta durant la seva presentació.

    Francina Armengol va iniciar la seva intervenció defensant que “governa des del federalisme” en un territori de quatre illes amb les seves singularitats cadascuna. “El meu objectiu és plantejar unes illes amb més cohesió social, econòmica i sostenibilitat”. Per aquest motiu, fa bandera del diàleg constant amb les diferents institucions i forces polítiques que han permès un “ampli pacte de reactivació econòmica i un pla d’inversions estratègiques” per a aquesta legislatura.

    Un dels focus principals del pacte és la diversificació de l’economia balear (molt centrada en el turisme), utilitzant els fons Next Generation per invertir en sectors estratègics com l’energia verda, l’economia blava i la transició energètica.

    No obstant, Francina Armengol reconeix que el principal motor econòmic de les Illes Balears és el turisme. En aquest sentit, va anunciar que estan treballant per ser “el primer destí turístic Les illes Balears, avançant-nos al futur circular del món”, implantant un pla de circularitat per a cada hoteler on s’avaluï la gestió de residus, el consum energètic i d’aigua, d’entre d’altres.

    En relació a l’aprovació de la reforma laboral, la presidenta Armengol va destacar dos trets “molt importants”: el diàleg i l’acord social després de 30 anys i la consolidació de la negociació col·lectiva i l’empoderament dels sindicats i, per tant, “dels treballadors”. Pel que fa a les Illes Balears, la reforma laboral significa que “cinquanta-dos mil persones passaran a tenir un contracte indefinit, dels quals tretze mil són joves”.

    Francina Armengol no va deixar perdre l’ocasió de demanar al president de la Generalitat de Catalunya, Pere Aragonès, que tornés a les taules multilaterals per “defensar plegats” un nou sistema de finançament, caducat des de 2014.

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    Entrevista al Dr. Ýlvaro Pascual-Leone

    Antoni Guerrero (AG): Avui ens acompanya el Dr. Álvaro Pascual-Leone per parlar de la seva càtedra sobre els efectes de la pandèmia en la salut cerebral. El Dr. Pascual-Leone és un dels màxims especialistes en salut cerebral, catedràtic de Neurologia a Harvard i director a l’Institut Guttman. La primera pregunta no és tant de caire científic, sinó vivencial. Com ha estat la teva experiència personal, des dels EUA, durant aquesta pandèmia?

    Álvaro Pascual-Leone (APL): Ha sido un año (o más de un año) complicado por muchas cosas. En primer lugar, porque ante una situación como esta no se puede anticipar y, por tanto, las normativas, reglamentos y directrices iniciales tienden siempre a ser excesivamente protectoras. Por lo tanto, de un día para otro, de venir mensualmente a Barcelona, no pude viajar ni salir de Harvard. Resultó un cierre radical, un aislamiento muy grande. Surgió la necesidad de cambiar la manera de hacer las cosas para poder seguir trabajando, la incertidumbre a nivel personal de pensar qué iba a pasar con los hijos y el resto de la familia. Afortunadamente, nosotros hemos estado bien. Pero el sufrimiento causado por la Covid en mucha gente es tremendo y el impacto que ha tenido la pandemia sobre enfermedades previas a la Covid también ha sido muy grande. Además, como médico, querer mantener la calidad de la asistencia, aún sabiendo el riesgo a que nos exponíamos y exponíamos a la familia, también ha sido un factor de preocupación.

    Además, ahora también me cuestiono si el planteamiento inicial de ¿cuándo se va acabar? – con la expectativa que es una pandemia que va a desaparecer – fue equivocado y nos tendríamos que haber planteado antes que la Covid es una endemia, que se va a quedar y que tendremos que aprender a convivir con esa realidad. Ha sido y continúa siendo un ejemplo de cómo de rápida y, al mismo tiempo, cómo de lenta ha sido nuestra capacidad individual y social de responder a lo inesperado. Y te das cuenta de la enorme capacidad que hay de respuesta y de los avances que se hacen, pero lo mal que se nos da el decir ‘esto no lo sabemos’ y explicar a la gente los vacíos de conocimiento y aceptarlos como algo en lo que tenemos que navegar juntos.

    “Lo que muestra de forma muy clara y radical la pandemia es la importancia de líderes que sepan trasladar una visión y engarzar a la gente a seguir esa visión con aceptación constructiva, no con fe ciega”

    AG: ¿Has visto diferencias notables en relación a la capacidad de afrontar la situación entre Estados Unidos y Europa?

    APL: Sí, creo que hay muchas diferencias. No sólo entre EUA y Europa, sino diferencias mucho más locales; diferencias entre distintos estados de EUA y, en Europa, diferencias entre distintas regiones dentro de un mismo país. Creo que lo que muestra de forma muy clara y radical la pandemia es la importancia del liderazgo del que hablé en el 2019 aquí en Amics del País, la importancia de líderes que sepan trasladar una visión y engarzar a la gente a seguir esa visión con aceptación constructiva, no con fe ciega. Los ejemplos que tenemos en la respuesta a la pandemia creo que ilustran lo bien que responde el pueblo y la ciudadanía a un liderazgo constructivo, que empodere a la gente a entender por qué debe de actuar de una cierta manera, en oposición al intento de directrices obligatorias que generan rechazo. En este sentido, hay diferencias muy locales. En la zona de Boston, hay diferencias entre ciudades y pueblos.

    Más a nivel global, la respuesta en EUA ha sido muy, muy polarizada por razones políticas, con promesas en el contexto electoral muy polarizantes, que han creado tensiones en los discursos y que se han traducido mal en la aceptación de políticas de salud pública.  Pero al mismo tiempo, la capacidad de respuesta del sistema sanitario en EUA ha sido mejor que en Europa. El riesgo a que la gente no pudiera tener acceso al tratamiento médico ha sido menor que en Europa.

    Dr. Álvaro Pascual Leone, catedràtic de Neorologia a Harvard i director de l

    AG: A mí me llamó la atención ver al cirujano general de los EUA, el máximo jefe de sanidad del Ejército, en un vídeo explicando cómo fabricarse una mascarilla doméstica con unas gomas y una camiseta, en un contexto en el que no había mascarillas para toda la población. Me pareció fantástico como ejemplo de solidaridad y liderazgo intelectual.

    APL: Es cierto. Pero, por otra parte, una camiseta nunca te va a aislar realmente. Te hará sentir que estás haciendo algo, lo cual es bueno, y algo te va a proteger, pero (la camiseta) te protege de una forma ínfima. Creo que de nuevo vuelve a ser un poco el ejemplo de la respuesta rápida y excesivamente guiada por las ganas de asegurar o tranquilizar a la gente y asegurar que la situación está controlada cuando, en realidad, no lo está. En vez de esto, quizás si se hubiera explicado a la gente que no sabemos lo que está pasando, que esto es lo que hacemos para intentar entenderlo y, de momento, que esto es lo que podemos hacer, la gente hubiera entendido mejor la situación y hubiera sido más partícipe.

    AG: Y a nivel de la afectación del virus sobre el sistema nervioso central ¿qué nos puedes explicar?

    APL: Uno de los primeros síntomas que se reconocieron como tal, y que es bastante notable desde el punto de vista de una infección vírica en el sistema nervioso, es el desarrollo de la anosmia. La evidencia de que realmente hay una infección neurotrópica que entra en el sistema nervioso central es algo que sabemos. Si éste es el factor patogenético primario de la enfermedad o no es otra cosa. Pero que el virus tiene esa capacidad y que entra en el sistema nervioso primario está claro desde el principio, desde el punto de vista de los síntomas que presentaba, al menos, alguna gente.

    Creo que es parte de la lección, que nos cuesta aceptar pero que es importante, que el diseño estadístico tradicional es un nivel de análisis distinto del caso individual. Es decir, si hay una persona, a la cual le puedes hacer la autopsia, que tenga partículas del virus en el sistema nervioso central, es posible que el virus entre en el sistema nervioso central. Esto abre la puerta a los posibles efectos a largo plazo de haber sido expuesto al virus.

    Pero esta no es toda la historia. También hay una expectativa de miedo, de reacción funcional del sistema nervioso, de respuesta del sistema nervioso central a una infección más general que a su vez altera el funcionamiento del sistema nervioso. Entonces, parte de las cosas que se describen como efecto de la infección directa al sistema nervioso central, probablemente, no es efecto directo de la infección del sistema nervioso central, sino que es una manifestación de la alteración funcional causada en el sistema nervioso central por toda una serie de factores.  No es que el virus haya entrado en el cerebro, es que si tú sabes que tu mujer está enferma y te preocupas por tus hijos y por el impacto financiero sobre tu empresa y el miedo que todo esto supone y la incertidumbre de lo que va a pasar, etc, esto supone un estresante enorme de nuestro sistema nervioso central que, además, puede estar afectado por la infección misma.

    Entonces, creo que parte de la cuestión de patofisiología de cuál es la causa de la alteración neurológica o de salud mental que da lugar la pandemia es compleja porque hay muchos factores que influyen, no sólo el virus que entra en el sistema neurológico central. Sin que esto pase, puede haber muchos efectos. Y esto es de lo que nos estamos dando cuenta. El impacto sobre la función cerebral, la salud mental y el funcionamiento neurológico es enorme. No sólo por el neurotropismo del virus, sino por todos los correlatos que tienen que ver con las circunstancias de la pandemia en si misma

    AG: Este síntoma tan frecuente de la neblina cerebral, esta dificultad para gestionar correctamente el pensamiento, ¿es debido a esta afectación general?

    APL: Yo creo que en parte es fruto de esta afectación general, pero en parte es fruto, desde un punto de vista más conceptual, de cosas más concretas que tienen que ver con el efecto nocebo y placebo. Recientemente, el grupo de Harvard publicó que los efectos secundarios de la vacuna, en gran medida, son manifestaciones del miedo de la persona a los efectos secundarios de la vacuna. O sea, puro nocebo, expectativa negativa. Esto no es sorprendente. Esto ilustra la enorme capacidad de nuestro sistema nervioso central para ayudarnos a ponernos mejor pero también para ayudar a ponernos enfermos (entre comillas). Creo que parte de lo que estamos viendo como consecuencias, incluso como consecuencias a largo plazo del funcionamiento del sistema nervioso central después de la Covid, con infección o simplemente con la pandemia, son manifestaciones de esas alteraciones reales, no ficticias, reales multifactoriales. A la postre, manifestaciones de un fallo de la capacidad del sistema nervioso de sobrellevar un estrés crónico, que es lo que es la pandemia. Esto se puede acentuar aún más si tienes una infección que daña ciertos circuitos, ciertos sustratos.

    “Una de las mayores víctimas de la pandemia son las personas con enfermedades crónicas”

    AG: Se ha hablado mucho del efecto de la pandemia sobre la población general, pero ¿cuál ha sido el efecto desestabilizador de la infección en las personas con enfermedades mentales previas?

    Entrevista al Dr. Álvaro Pascual-Leone

    APL: Una de las mayores víctimas de la pandemia son las personas con enfermedades crónicas en general porque la atención médica está siendo desviada por la atención aguda del virus, porque el cuidado médico está afectado por la sobrecarga del sistema y porque, además, el insulto que supone la infección o el estrés de la pandemia altera el sistema nervioso central aún más en alguien que ya tiene una alteración. Porque la capacidad de reserva del cerebro está alterada. Entonces, a nivel de salud mental, a nivel de enfermedades neurológicas, a nivel de demencia, lo que estamos viendo es un augmento de discapacidad tremenda.

    Hay un síndrome que describió un profesor francés, Capgras, que es algo que conocemos pero que es raro de ver. Es una ilusión en la que el enfermo no es capaz de reconocer como real a alguien que conoce bien. En el caso original, una señora pensaba que su marido era un impostor. Es el también conocido como síndrome del impostor. Yo había visto este síndrome en mi carrera, únicamente, dos veces, pero durante la pandemia de Covid ya lo he visto once veces en enfermos con demencia y enfermedades subyacentes que desarrollan un síndrome de Capgras. ¿Por qué? Porque hay detalles reales que han cambiado, que no entroncan con la memoria de las personas. Como, por ejemplo, una paciente que me dijo que su marido no podía ser su marido porque ‘su marido no está nunca en casa’. Esa realidad no entronca con la memoria de la mujer, y la alteración subyacente de demencia le hace difícil el entablar la lógica y recordar que hay una pandemia y que su marido no puede salir a la calle. Entonces, el sistema nervioso descompensa dando lugar a síndromes que, normalmente, son muy raros y que ahora, por las circunstancias, se promocionan.

    Este aumento de síndromes lo estamos viendo en depresiones, en aumentos de suicidio, en la soledad de los niños, en alteraciones de relaciones sociales, en niños que no han jugado tanto como deberían y que son excesivamente cercanos a sus padres y que tienen miedo a relacionarse con otros niños y otros adultos porque no han tenido la oportunidad de aprenderlo. Yo creo que vamos a ver consecuencias de todo esto muy a largo plazo y durante mucho tiempo.

    AG: ¿En este sentido, la epidemia va a dejar huella en la genética y la epigenética?

    APL: Nuestro estilo de vida, nuestras experiencias, nuestra realidad cotidiana modifica y deja huella porque hace que la producción de nuestros genes cambie de manera que lo traspasemos a nuestras generaciones futuras. Estos cambios epigenéticos – sin duda aprenderemos mucho sobre ellos en los próximos años – van a tener una consecuencia muy muy grande para las generaciones actuales y, por esta traslación de factores epigenéticos, para las generaciones futuras.

    AG: ¿Girando la mirada hacia atrás, qué analogías y diferencias ves respecto a la gripe española de 1918? Fue en el contexto de la primera Guerra Mundial, había habido una desgracia muy importante con factores postraumáticos derivados de la guerra.

    APL: En muchos aspectos hay muchas similitudes y, en este sentido, hablar de una pandemia ahora como si fuera la primera vez en la historia de la humanidad es absurdo. Ni es la primera pandemia ni va a ser la última. Pero sí que es una pandemia distinta. Porque tenemos una movilidad inconcebible y la capacidad de saber lo que está pasando en otro lugar también es mucho mayor. Con lo cual, el beneficio del conocimiento es mucho mayor. Estados Unidos se benefició en la respuesta sanitaria del hecho de que Italia y España y Europa fueran por delante en la ola de la Covid. Esto dio tiempo a Estados Unidos para preparar la respuesta.  Es decir, el conocimiento da tiempo en la respuesta, pero también te llega mucho antes la pandemia. Yo creo que hay similitudes que son obvias, pero al mismo tiempo hay unas circunstancias que hacen que el impacto sea mucho mayor. Para bien y para mal. Porque también existe ahora la posibilidad de ofrecer apoyo y estar conectado de una manera, de nuevo, impensable hace muy poco. O sea, la capacidad de relacionarse con gente por telecomunicaciones es espectacular.

    AG: ¿Qué papel han jugado los medios de comunicación y las redes sociales?

    APL: Yo creo que la tecnología en general y los medios en particular permiten mantenernos conectados, distribuir la información y, al mismo tiempo, ponen una enorme responsabilidad sobre ellos de infundir información que sea real. Y hemos visto que este no ha sido el caso, por falta de responsabilidad ética de las instituciones de los medios, pero también porque los individuos, en expresión de su propio miedo, han aumentado el estallido. Hay mucho conocimiento aparente que son anécdotas salidas de contexto y desvirtuadas. Pero hay también la oportunidad de usar los medios y las conexiones de una forma constructiva. Y creo que hemos visto algunos ejemplos positivos.

    “El impacto sobre la gente mayor ha sido enorme por su vivencia de miedo para aquellos que quieren, pero también por su sensación de aislamiento”

    AG: Nos decía el catedrático Villena de la Universitat Autònoma de Barcelona el pasado noviembre, que esta experiencia nos había dado una lección de humildad intelectual. Nos creíamos que éramos el top de la pirámide y resulta que no, que los microrganismos son los que realmente dominan la tierra. También hablaba que la edad te daba una perspectiva mayor que la juventud. ¿Cómo ha afectado, por niveles de edad, la epidemia?

    APL: Es cierto que situaciones donde es obvia la limitación del conocimiento por parte de las organizaciones, de las culturas y de las instituciones humanas deben llevar a una vivencia de humildad. Pero no estoy seguro de que esto sea una cuestión jerárquica. Somos mucho más interdependientes y menos jerárquicos de lo que pensamos. Pero a postre somos consecuencia y causa de juegos que no controlamos a nivel biológico y a nivel mundial. Esta perspectiva cambia con la edad y somos más conscientes de ello, yo creo, la gente mayor. La gente mayor somos más conscientes de la incertidumbre vital, de esa levedad de la existencia donde cualquier cosita – un microbio que no ves – puede cambiar completamente el mundo. Esto es lo de Nassim Taleb de El cisne negro: tienes que ver uno, y cuando ves uno, ya sabes que existe. Es raro, sí, pero ocurre. Cuanto más vives, más oportunidades hay de ver eventos de esta naturaleza.  Creo que, en este sentido, la posibilidad de aceptar la pandemia como lo que es, como una realidad que no vas a cambiar, es mayor en gente mayor. Pero al mismo tiempo, esta gente también tiene mayor riesgo de enfermar, mayor riesgo de sufrir las consecuencias negativas de la soledad, tiene mayor dependencia del contacto social, etc. Porque el impacto sobre la gente mayor, en lo referente a lo que yo me dedico clínicamente, ha sido enorme por su vivencia de miedo para aquellos que quieren, pero también por su sensación de aislamiento y de falta de poder hacer y de aceptación al mismo tiempo.

    AG: Has hablado de un aumento del riesgo de padecer ciertas enfermedades neurodegenerativas. ¿Qué sabemos sobre ello?

    APL: Un aumento de la enfermedad misma no hay. Lo que es importante es que, cuando pensamos en enfermedades neurodegenerativas, no estamos realmente contabilizando la presencia de la enfermedad, sino su manifestación clínica. En este sentido, en el caso del Alzheimer, por ejemplo, 1 de cada 4 enfermos con la enfermedad de Alzheimer no desarrolla demencia. Tiene la enfermedad, pero no desarrolla demencia. ¿Por qué? Porque la capacidad de reserva del cerebro de sobrellevar la patología es suficiente para mantenerla en función. Esta capacidad se ve mermada, la resiliencia cerebral se ve afectada, por ejemplo, por situaciones como la pandemia y la incertidumbre. No la infección, sino todo el fandango que supone la pandemia. En esas circunstancias, el número de enfermos con Alzheimer no tiene que aumentar, pero lo probable es que aumente el número de aquellos que manifiestan la enfermedad, porque se merma la capacidad de reserva de todos nosotros. Entonces, lo que encontramos es que hay más gente con un grado de discapacidad mayor en presencia de una enfermedad. Yo creo que este es el gran impacto sobre enfermedades neurodegenerativas y sobre salud cerebral y salud mental que estamos viendo. No es que haya más gente con estas enfermedades, sino que es que hay menos capacidad de todos nuestros cerebros de sobrellevar las enfermedades – si existen – porque el cerebro está ocupado en sobrellevar el estrés tremendo y el impacto nocivo de una situación que es muy complicada para este órgano.

    AG: ¿En qué proyectos de investigación estás participando en estos momentos?

    APL: Una parte importante del proyecto de investigación que hacemos es, precisamente, entender cuáles son los factores individuales que promueven la resiliencia cerebral. O sea, qué hacen los cerebros que mejor sobrellevan situaciones imprevistas como la pandemia de la Covid19. Es cierto que la pandemia tiene efectos negativos sobre la salud mental, tal y como hemos dicho, pero no es cierto que todos y cada uno de los ciudadanos estén peor. Algunas personas no están siendo afectadas o, incluso, están mejor de lo que estaban. Es decir, hay diferencias en el impacto. Y hay diferencias en el impacto, en parte genéticas y de predisposición, pero en parte también por la capacidad del cerebro de cada una de esas personas de poner en marcha mecanismos que promuevan la resiliencia cerebral, la capacidad de sobrellevar un imprevisto tan notable como la Covid19. En este sentido, no es distinta esta capacidad de lo que ocurre cuando uno tiene Alzheimer o tiene cáncer o se le muere un padre. Es el mismo fundamento neurobiológico pero puesto a test total por una situación muy extrema. Y nosotros lo que estamos intentado es entender cuáles son estos mecanismos y, sobre todo, entenderlos para poder fomentarlos. En Boston, en el centro de mayores del Marcus Institute, estamos mirando específicamente estos mecanismos con relación a healthy aging, es decir, cómo se traducen estos mecanismos en tener un envejecimiento saludable, un envejecimiento que acepte los imprevistos de la vida. Y también aprender las lecciones de los mayores para poderlas trasladar a los menos mayores, cuando realmente deberíamos empezarlas a aprender, a los 15, 20, 30 años, …

    AG: Quisiera trasladarte una pregunta que ha planteado uno de nuestros socios. ¿Después de haber tenido que modificar nuestros patrones de comportamiento, será posible recuperar nuestras costumbres anteriores a la pandemia una vez todo esto acabe? En caso afirmativo, ¿costará mucho tiempo, teniendo en cuenta el gran estrés que hemos vivido?

    APL: Yo creo que aquello de que “no se puede desbatir el huevo batido” es particularmente aplicable al sistema nervioso humano o de cualquier otro animal. Es decir, no puedes desandar el camino andado. Esto es lo de Machado. Con lo cual, el planteamiento de la gente cuando dice ‘queremos volver donde estábamos antes’ es imposible. No vamos a poder volver y es bueno que no podamos volver. Creo que el reto es cómo, con

    Antoni Guerrero (AG): Avui ens acompanya el Dr. Álvaro Pascual-Leone per parlar de la seva càtedra sobre els efectes de la pandèmia en la salut cerebral. El Dr. Pascual-Leone és un dels màxims especialistes en salut cerebral, catedràtic de Neurologia a Harvard i director a l’Institut Guttman. La primera pregunta no és tant de caire científic, sinó vivencial. Com ha estat la teva experiència personal, des dels EUA, durant aquesta pandèmia?

    Álvaro Pascual-Leone (APL): Ha sido un año (o más de un año) complicado por muchas cosas. En primer lugar, porque ante una situación como esta no se puede anticipar y, por tanto, las normativas, reglamentos y directrices iniciales tienden siempre a ser excesivamente protectoras. Por lo tanto, de un día para otro, de venir mensualmente a Barcelona, no pude viajar ni salir de Harvard. Resultó un cierre radical, un aislamiento muy grande. Surgió la necesidad de cambiar la manera de hacer las cosas para poder seguir trabajando, la incertidumbre a nivel personal de pensar qué iba a pasar con los hijos y el resto de la familia. Afortunadamente, nosotros hemos estado bien. Pero el sufrimiento causado por la Covid en mucha gente es tremendo y el impacto que ha tenido la pandemia sobre enfermedades previas a la Covid también ha sido muy grande. Además, como médico, querer mantener la calidad de la asistencia, aún sabiendo el riesgo a que nos exponíamos y exponíamos a la familia, también ha sido un factor de preocupación.

    Además, ahora también me cuestiono si el planteamiento inicial de ¿cuándo se va acabar? – con la expectativa que es una pandemia que va a desaparecer – fue equivocado y nos tendríamos que haber planteado antes que la Covid es una endemia, que se va a quedar y que tendremos que aprender a convivir con esa realidad. Ha sido y continúa siendo un ejemplo de cómo de rápida y, al mismo tiempo, cómo de lenta ha sido nuestra capacidad individual y social de responder a lo inesperado. Y te das cuenta de la enorme capacidad que hay de respuesta y de los avances que se hacen, pero lo mal que se nos da el decir ‘esto no lo sabemos’ y explicar a la gente los vacíos de conocimiento y aceptarlos como algo en lo que tenemos que navegar juntos.

    “Lo que muestra de forma muy clara y radical la pandemia es la importancia de líderes que sepan trasladar una visión y engarzar a la gente a seguir esa visión con aceptación constructiva, no con fe ciega”

    AG: ¿Has visto diferencias notables en relación a la capacidad de afrontar la situación entre Estados Unidos y Europa?

    APL: Sí, creo que hay muchas diferencias. No sólo entre EUA y Europa, sino diferencias mucho más locales; diferencias entre distintos estados de EUA y, en Europa, diferencias entre distintas regiones dentro de un mismo país. Creo que lo que muestra de forma muy clara y radical la pandemia es la importancia del liderazgo del que hablé en el 2019 aquí en Amics del País, la importancia de líderes que sepan trasladar una visión y engarzar a la gente a seguir esa visión con aceptación constructiva, no con fe ciega. Los ejemplos que tenemos en la respuesta a la pandemia creo que ilustran lo bien que responde el pueblo y la ciudadanía a un liderazgo constructivo, que empodere a la gente a entender por qué debe de actuar de una cierta manera, en oposición al intento de directrices obligatorias que generan rechazo. En este sentido, hay diferencias muy locales. En la zona de Boston, hay diferencias entre ciudades y pueblos.

    Más a nivel global, la respuesta en EUA ha sido muy, muy polarizada por razones políticas, con promesas en el contexto electoral muy polarizantes, que han creado tensiones en los discursos y que se han traducido mal en la aceptación de políticas de salud pública.  Pero al mismo tiempo, la capacidad de respuesta del sistema sanitario en EUA ha sido mejor que en Europa. El riesgo a que la gente no pudiera tener acceso al tratamiento médico ha sido menor que en Europa.

    Dr. Álvaro Pascual Leone, catedràtic de Neorologia a Harvard i director de l

    AG: A mí me llamó la atención ver al cirujano general de los EUA, el máximo jefe de sanidad del Ejército, en un vídeo explicando cómo fabricarse una mascarilla doméstica con unas gomas y una camiseta, en un contexto en el que no había mascarillas para toda la población. Me pareció fantástico como ejemplo de solidaridad y liderazgo intelectual.

    APL: Es cierto. Pero, por otra parte, una camiseta nunca te va a aislar realmente. Te hará sentir que estás haciendo algo, lo cual es bueno, y algo te va a proteger, pero (la camiseta) te protege de una forma ínfima. Creo que de nuevo vuelve a ser un poco el ejemplo de la respuesta rápida y excesivamente guiada por las ganas de asegurar o tranquilizar a la gente y asegurar que la situación está controlada cuando, en realidad, no lo está. En vez de esto, quizás si se hubiera explicado a la gente que no sabemos lo que está pasando, que esto es lo que hacemos para intentar entenderlo y, de momento, que esto es lo que podemos hacer, la gente hubiera entendido mejor la situación y hubiera sido más partícipe.

    AG: Y a nivel de la afectación del virus sobre el sistema nervioso central ¿qué nos puedes explicar?

    APL: Uno de los primeros síntomas que se reconocieron como tal, y que es bastante notable desde el punto de vista de una infección vírica en el sistema nervioso, es el desarrollo de la anosmia. La evidencia de que realmente hay una infección neurotrópica que entra en el sistema nervioso central es algo que sabemos. Si éste es el factor patogenético primario de la enfermedad o no es otra cosa. Pero que el virus tiene esa capacidad y que entra en el sistema nervioso primario está claro desde el principio, desde el punto de vista de los síntomas que presentaba, al menos, alguna gente.

    Creo que es parte de la lección, que nos cuesta aceptar pero que es importante, que el diseño estadístico tradicional es un nivel de análisis distinto del caso individual. Es decir, si hay una persona, a la cual le puedes hacer la autopsia, que tenga partículas del virus en el sistema nervioso central, es posible que el virus entre en el sistema nervioso central. Esto abre la puerta a los posibles efectos a largo plazo de haber sido expuesto al virus.

    Pero esta no es toda la historia. También hay una expectativa de miedo, de reacción funcional del sistema nervioso, de respuesta del sistema nervioso central a una infección más general que a su vez altera el funcionamiento del sistema nervioso. Entonces, parte de las cosas que se describen como efecto de la infección directa al sistema nervioso central, probablemente, no es efecto directo de la infección del sistema nervioso central, sino que es una manifestación de la alteración funcional causada en el sistema nervioso central por toda una serie de factores.  No es que el virus haya entrado en el cerebro, es que si tú sabes que tu mujer está enferma y te preocupas por tus hijos y por el impacto financiero sobre tu empresa y el miedo que todo esto supone y la incertidumbre de lo que va a pasar, etc, esto supone un estresante enorme de nuestro sistema nervioso central que, además, puede estar afectado por la infección misma.

    Entonces, creo que parte de la cuestión de patofisiología de cuál es la causa de la alteración neurológica o de salud mental que da lugar la pandemia es compleja porque hay muchos factores que influyen, no sólo el virus que entra en el sistema neurológico central. Sin que esto pase, puede haber muchos efectos. Y esto es de lo que nos estamos dando cuenta. El impacto sobre la función cerebral, la salud mental y el funcionamiento neurológico es enorme. No sólo por el neurotropismo del virus, sino por todos los correlatos que tienen que ver con las circunstancias de la pandemia en si misma

    AG: Este síntoma tan frecuente de la neblina cerebral, esta dificultad para gestionar correctamente el pensamiento, ¿es debido a esta afectación general?

    APL: Yo creo que en parte es fruto de esta afectación general, pero en parte es fruto, desde un punto de vista más conceptual, de cosas más concretas que tienen que ver con el efecto nocebo y placebo. Recientemente, el grupo de Harvard publicó que los efectos secundarios de la vacuna, en gran medida, son manifestaciones del miedo de la persona a los efectos secundarios de la vacuna. O sea, puro nocebo, expectativa negativa. Esto no es sorprendente. Esto ilustra la enorme capacidad de nuestro sistema nervioso central para ayudarnos a ponernos mejor pero también para ayudar a ponernos enfermos (entre comillas). Creo que parte de lo que estamos viendo como consecuencias, incluso como consecuencias a largo plazo del funcionamiento del sistema nervioso central después de la Covid, con infección o simplemente con la pandemia, son manifestaciones de esas alteraciones reales, no ficticias, reales multifactoriales. A la postre, manifestaciones de un fallo de la capacidad del sistema nervioso de sobrellevar un estrés crónico, que es lo que es la pandemia. Esto se puede acentuar aún más si tienes una infección que daña ciertos circuitos, ciertos sustratos.

    “Una de las mayores víctimas de la pandemia son las personas con enfermedades crónicas”

    AG: Se ha hablado mucho del efecto de la pandemia sobre la población general, pero ¿cuál ha sido el efecto desestabilizador de la infección en las personas con enfermedades mentales previas?

    Entrevista al Dr. Álvaro Pascual-Leone

    APL: Una de las mayores víctimas de la pandemia son las personas con enfermedades crónicas en general porque la atención médica está siendo desviada por la atención aguda del virus, porque el cuidado médico está afectado por la sobrecarga del sistema y porque, además, el insulto que supone la infección o el estrés de la pandemia altera el sistema nervioso central aún más en alguien que ya tiene una alteración. Porque la capacidad de reserva del cerebro está alterada. Entonces, a nivel de salud mental, a nivel de enfermedades neurológicas, a nivel de demencia, lo que estamos viendo es un augmento de discapacidad tremenda.

    Hay un síndrome que describió un profesor francés, Capgras, que es algo que conocemos pero que es raro de ver. Es una ilusión en la que el enfermo no es capaz de reconocer como real a alguien que conoce bien. En el caso original, una señora pensaba que su marido era un impostor. Es el también conocido como síndrome del impostor. Yo había visto este síndrome en mi carrera, únicamente, dos veces, pero durante la pandemia de Covid ya lo he visto once veces en enfermos con demencia y enfermedades subyacentes que desarrollan un síndrome de Capgras. ¿Por qué? Porque hay detalles reales que han cambiado, que no entroncan con la memoria de las personas. Como, por ejemplo, una paciente que me dijo que su marido no podía ser su marido porque ‘su marido no está nunca en casa’. Esa realidad no entronca con la memoria de la mujer, y la alteración subyacente de demencia le hace difícil el entablar la lógica y recordar que hay una pandemia y que su marido no puede salir a la calle. Entonces, el sistema nervioso descompensa dando lugar a síndromes que, normalmente, son muy raros y que ahora, por las circunstancias, se promocionan.

    Este aumento de síndromes lo estamos viendo en depresiones, en aumentos de suicidio, en la soledad de los niños, en alteraciones de relaciones sociales, en niños que no han jugado tanto como deberían y que son excesivamente cercanos a sus padres y que tienen miedo a relacionarse con otros niños y otros adultos porque no han tenido la oportunidad de aprenderlo. Yo creo que vamos a ver consecuencias de todo esto muy a largo plazo y durante mucho tiempo.

    AG: ¿En este sentido, la epidemia va a dejar huella en la genética y la epigenética?

    APL: Nuestro estilo de vida, nuestras experiencias, nuestra realidad cotidiana modifica y deja huella porque hace que la producción de nuestros genes cambie de manera que lo traspasemos a nuestras generaciones futuras. Estos cambios epigenéticos – sin duda aprenderemos mucho sobre ellos en los próximos años – van a tener una consecuencia muy muy grande para las generaciones actuales y, por esta traslación de factores epigenéticos, para las generaciones futuras.

    AG: ¿Girando la mirada hacia atrás, qué analogías y diferencias ves respecto a la gripe española de 1918? Fue en el contexto de la primera Guerra Mundial, había habido una desgracia muy importante con factores postraumáticos derivados de la guerra.

    APL: En muchos aspectos hay muchas similitudes y, en este sentido, hablar de una pandemia ahora como si fuera la primera vez en la historia de la humanidad es absurdo. Ni es la primera pandemia ni va a ser la última. Pero sí que es una pandemia distinta. Porque tenemos una movilidad inconcebible y la capacidad de saber lo que está pasando en otro lugar también es mucho mayor. Con lo cual, el beneficio del conocimiento es mucho mayor. Estados Unidos se benefició en la respuesta sanitaria del hecho de que Italia y España y Europa fueran por delante en la ola de la Covid. Esto dio tiempo a Estados Unidos para preparar la respuesta.  Es decir, el conocimiento da tiempo en la respuesta, pero también te llega mucho antes la pandemia. Yo creo que hay similitudes que son obvias, pero al mismo tiempo hay unas circunstancias que hacen que el impacto sea mucho mayor. Para bien y para mal. Porque también existe ahora la posibilidad de ofrecer apoyo y estar conectado de una manera, de nuevo, impensable hace muy poco. O sea, la capacidad de relacionarse con gente por telecomunicaciones es espectacular.

    AG: ¿Qué papel han jugado los medios de comunicación y las redes sociales?

    APL: Yo creo que la tecnología en general y los medios en particular permiten mantenernos conectados, distribuir la información y, al mismo tiempo, ponen una enorme responsabilidad sobre ellos de infundir información que sea real. Y hemos visto que este no ha sido el caso, por falta de responsabilidad ética de las instituciones de los medios, pero también porque los individuos, en expresión de su propio miedo, han aumentado el estallido. Hay mucho conocimiento aparente que son anécdotas salidas de contexto y desvirtuadas. Pero hay también la oportunidad de usar los medios y las conexiones de una forma constructiva. Y creo que hemos visto algunos ejemplos positivos.

    “El impacto sobre la gente mayor ha sido enorme por su vivencia de miedo para aquellos que quieren, pero también por su sensación de aislamiento”

    AG: Nos decía el catedrático Villena de la Universitat Autònoma de Barcelona el pasado noviembre, que esta experiencia nos había dado una lección de humildad intelectual. Nos creíamos que éramos el top de la pirámide y resulta que no, que los microrganismos son los que realmente dominan la tierra. También hablaba que la edad te daba una perspectiva mayor que la juventud. ¿Cómo ha afectado, por niveles de edad, la epidemia?

    APL: Es cierto que situaciones donde es obvia la limitación del conocimiento por parte de las organizaciones, de las culturas y de las instituciones humanas deben llevar a una vivencia de humildad. Pero no estoy seguro de que esto sea una cuestión jerárquica. Somos mucho más interdependientes y menos jerárquicos de lo que pensamos. Pero a postre somos consecuencia y causa de juegos que no controlamos a nivel biológico y a nivel mundial. Esta perspectiva cambia con la edad y somos más conscientes de ello, yo creo, la gente mayor. La gente mayor somos más conscientes de la incertidumbre vital, de esa levedad de la existencia donde cualquier cosita – un microbio que no ves – puede cambiar completamente el mundo. Esto es lo de Nassim Taleb de El cisne negro: tienes que ver uno, y cuando ves uno, ya sabes que existe. Es raro, sí, pero ocurre. Cuanto más vives, más oportunidades hay de ver eventos de esta naturaleza.  Creo que, en este sentido, la posibilidad de aceptar la pandemia como lo que es, como una realidad que no vas a cambiar, es mayor en gente mayor. Pero al mismo tiempo, esta gente también tiene mayor riesgo de enfermar, mayor riesgo de sufrir las consecuencias negativas de la soledad, tiene mayor dependencia del contacto social, etc. Porque el impacto sobre la gente mayor, en lo referente a lo que yo me dedico clínicamente, ha sido enorme por su vivencia de miedo para aquellos que quieren, pero también por su sensación de aislamiento y de falta de poder hacer y de aceptación al mismo tiempo.

    AG: Has hablado de un aumento del riesgo de padecer ciertas enfermedades neurodegenerativas. ¿Qué sabemos sobre ello?

    APL: Un aumento de la enfermedad misma no hay. Lo que es importante es que, cuando pensamos en enfermedades neurodegenerativas, no estamos realmente contabilizando la presencia de la enfermedad, sino su manifestación clínica. En este sentido, en el caso del Alzheimer, por ejemplo, 1 de cada 4 enfermos con la enfermedad de Alzheimer no desarrolla demencia. Tiene la enfermedad, pero no desarrolla demencia. ¿Por qué? Porque la capacidad de reserva del cerebro de sobrellevar la patología es suficiente para mantenerla en función. Esta capacidad se ve mermada, la resiliencia cerebral se ve afectada, por ejemplo, por situaciones como la pandemia y la incertidumbre. No la infección, sino todo el fandango que supone la pandemia. En esas circunstancias, el número de enfermos con Alzheimer no tiene que aumentar, pero lo probable es que aumente el número de aquellos que manifiestan la enfermedad, porque se merma la capacidad de reserva de todos nosotros. Entonces, lo que encontramos es que hay más gente con un grado de discapacidad mayor en presencia de una enfermedad. Yo creo que este es el gran impacto sobre enfermedades neurodegenerativas y sobre salud cerebral y salud mental que estamos viendo. No es que haya más gente con estas enfermedades, sino que es que hay menos capacidad de todos nuestros cerebros de sobrellevar las enfermedades – si existen – porque el cerebro está ocupado en sobrellevar el estrés tremendo y el impacto nocivo de una situación que es muy complicada para este órgano.

    AG: ¿En qué proyectos de investigación estás participando en estos momentos?

    APL: Una parte importante del proyecto de investigación que hacemos es, precisamente, entender cuáles son los factores individuales que promueven la resiliencia cerebral. O sea, qué hacen los cerebros que mejor sobrellevan situaciones imprevistas como la pandemia de la Covid19. Es cierto que la pandemia tiene efectos negativos sobre la salud mental, tal y como hemos dicho, pero no es cierto que todos y cada uno de los ciudadanos estén peor. Algunas personas no están siendo afectadas o, incluso, están mejor de lo que estaban. Es decir, hay diferencias en el impacto. Y hay diferencias en el impacto, en parte genéticas y de predisposición, pero en parte también por la capacidad del cerebro de cada una de esas personas de poner en marcha mecanismos que promuevan la resiliencia cerebral, la capacidad de sobrellevar un imprevisto tan notable como la Covid19. En este sentido, no es distinta esta capacidad de lo que ocurre cuando uno tiene Alzheimer o tiene cáncer o se le muere un padre. Es el mismo fundamento neurobiológico pero puesto a test total por una situación muy extrema. Y nosotros lo que estamos intentado es entender cuáles son estos mecanismos y, sobre todo, entenderlos para poder fomentarlos. En Boston, en el centro de mayores del Marcus Institute, estamos mirando específicamente estos mecanismos con relación a healthy aging, es decir, cómo se traducen estos mecanismos en tener un envejecimiento saludable, un envejecimiento que acepte los imprevistos de la vida. Y también aprender las lecciones de los mayores para poderlas trasladar a los menos mayores, cuando realmente deberíamos empezarlas a aprender, a los 15, 20, 30 años, …

    AG: Quisiera trasladarte una pregunta que ha planteado uno de nuestros socios. ¿Después de haber tenido que modificar nuestros patrones de comportamiento, será posible recuperar nuestras costumbres anteriores a la pandemia una vez todo esto acabe? En caso afirmativo, ¿costará mucho tiempo, teniendo en cuenta el gran estrés que hemos vivido?

    APL: Yo creo que aquello de que “no se puede desbatir el huevo batido” es particularmente aplicable al sistema nervioso humano o de cualquier otro animal. Es decir, no puedes desandar el camino andado. Esto es lo de Machado. Con lo cual, el planteamiento de la gente cuando dice ‘queremos volver donde estábamos antes’ es imposible. No vamos a poder volver y es bueno que no podamos volver. Creo que el reto es cómo, con

    Antoni Guerrero (AG): Avui ens acompanya el Dr. Álvaro Pascual-Leone per parlar de la seva càtedra sobre els efectes de la pandèmia en la salut cerebral. El Dr. Pascual-Leone és un dels màxims especialistes en salut cerebral, catedràtic de Neurologia a Harvard i director a l’Institut Guttman. La primera pregunta no és tant de caire científic, sinó vivencial. Com ha estat la teva experiència personal, des dels EUA, durant aquesta pandèmia?

    Álvaro Pascual-Leone (APL): Ha sido un año (o más de un año) complicado por muchas cosas. En primer lugar, porque ante una situación como esta no se puede anticipar y, por tanto, las normativas, reglamentos y directrices iniciales tienden siempre a ser excesivamente protectoras. Por lo tanto, de un día para otro, de venir mensualmente a Barcelona, no pude viajar ni salir de Harvard. Resultó un cierre radical, un aislamiento muy grande. Surgió la necesidad de cambiar la manera de hacer las cosas para poder seguir trabajando, la incertidumbre a nivel personal de pensar qué iba a pasar con los hijos y el resto de la familia. Afortunadamente, nosotros hemos estado bien. Pero el sufrimiento causado por la Covid en mucha gente es tremendo y el impacto que ha tenido la pandemia sobre enfermedades previas a la Covid también ha sido muy grande. Además, como médico, querer mantener la calidad de la asistencia, aún sabiendo el riesgo a que nos exponíamos y exponíamos a la familia, también ha sido un factor de preocupación.

    Además, ahora también me cuestiono si el planteamiento inicial de ¿cuándo se va acabar? – con la expectativa que es una pandemia que va a desaparecer – fue equivocado y nos tendríamos que haber planteado antes que la Covid es una endemia, que se va a quedar y que tendremos que aprender a convivir con esa realidad. Ha sido y continúa siendo un ejemplo de cómo de rápida y, al mismo tiempo, cómo de lenta ha sido nuestra capacidad individual y social de responder a lo inesperado. Y te das cuenta de la enorme capacidad que hay de respuesta y de los avances que se hacen, pero lo mal que se nos da el decir ‘esto no lo sabemos’ y explicar a la gente los vacíos de conocimiento y aceptarlos como algo en lo que tenemos que navegar juntos.

    “Lo que muestra de forma muy clara y radical la pandemia es la importancia de líderes que sepan trasladar una visión y engarzar a la gente a seguir esa visión con aceptación constructiva, no con fe ciega”

    AG: ¿Has visto diferencias notables en relación a la capacidad de afrontar la situación entre Estados Unidos y Europa?

    APL: Sí, creo que hay muchas diferencias. No sólo entre EUA y Europa, sino diferencias mucho más locales; diferencias entre distintos estados de EUA y, en Europa, diferencias entre distintas regiones dentro de un mismo país. Creo que lo que muestra de forma muy clara y radical la pandemia es la importancia del liderazgo del que hablé en el 2019 aquí en Amics del País, la importancia de líderes que sepan trasladar una visión y engarzar a la gente a seguir esa visión con aceptación constructiva, no con fe ciega. Los ejemplos que tenemos en la respuesta a la pandemia creo que ilustran lo bien que responde el pueblo y la ciudadanía a un liderazgo constructivo, que empodere a la gente a entender por qué debe de actuar de una cierta manera, en oposición al intento de directrices obligatorias que generan rechazo. En este sentido, hay diferencias muy locales. En la zona de Boston, hay diferencias entre ciudades y pueblos.

    Más a nivel global, la respuesta en EUA ha sido muy, muy polarizada por razones políticas, con promesas en el contexto electoral muy polarizantes, que han creado tensiones en los discursos y que se han traducido mal en la aceptación de políticas de salud pública.  Pero al mismo tiempo, la capacidad de respuesta del sistema sanitario en EUA ha sido mejor que en Europa. El riesgo a que la gente no pudiera tener acceso al tratamiento médico ha sido menor que en Europa.

    Dr. Álvaro Pascual Leone, catedràtic de Neorologia a Harvard i director de l

    AG: A mí me llamó la atención ver al cirujano general de los EUA, el máximo jefe de sanidad del Ejército, en un vídeo explicando cómo fabricarse una mascarilla doméstica con unas gomas y una camiseta, en un contexto en el que no había mascarillas para toda la población. Me pareció fantástico como ejemplo de solidaridad y liderazgo intelectual.

    APL: Es cierto. Pero, por otra parte, una camiseta nunca te va a aislar realmente. Te hará sentir que estás haciendo algo, lo cual es bueno, y algo te va a proteger, pero (la camiseta) te protege de una forma ínfima. Creo que de nuevo vuelve a ser un poco el ejemplo de la respuesta rápida y excesivamente guiada por las ganas de asegurar o tranquilizar a la gente y asegurar que la situación está controlada cuando, en realidad, no lo está. En vez de esto, quizás si se hubiera explicado a la gente que no sabemos lo que está pasando, que esto es lo que hacemos para intentar entenderlo y, de momento, que esto es lo que podemos hacer, la gente hubiera entendido mejor la situación y hubiera sido más partícipe.

    AG: Y a nivel de la afectación del virus sobre el sistema nervioso central ¿qué nos puedes explicar?

    APL: Uno de los primeros síntomas que se reconocieron como tal, y que es bastante notable desde el punto de vista de una infección vírica en el sistema nervioso, es el desarrollo de la anosmia. La evidencia de que realmente hay una infección neurotrópica que entra en el sistema nervioso central es algo que sabemos. Si éste es el factor patogenético primario de la enfermedad o no es otra cosa. Pero que el virus tiene esa capacidad y que entra en el sistema nervioso primario está claro desde el principio, desde el punto de vista de los síntomas que presentaba, al menos, alguna gente.

    Creo que es parte de la lección, que nos cuesta aceptar pero que es importante, que el diseño estadístico tradicional es un nivel de análisis distinto del caso individual. Es decir, si hay una persona, a la cual le puedes hacer la autopsia, que tenga partículas del virus en el sistema nervioso central, es posible que el virus entre en el sistema nervioso central. Esto abre la puerta a los posibles efectos a largo plazo de haber sido expuesto al virus.

    Pero esta no es toda la historia. También hay una expectativa de miedo, de reacción funcional del sistema nervioso, de respuesta del sistema nervioso central a una infección más general que a su vez altera el funcionamiento del sistema nervioso. Entonces, parte de las cosas que se describen como efecto de la infección directa al sistema nervioso central, probablemente, no es efecto directo de la infección del sistema nervioso central, sino que es una manifestación de la alteración funcional causada en el sistema nervioso central por toda una serie de factores.  No es que el virus haya entrado en el cerebro, es que si tú sabes que tu mujer está enferma y te preocupas por tus hijos y por el impacto financiero sobre tu empresa y el miedo que todo esto supone y la incertidumbre de lo que va a pasar, etc, esto supone un estresante enorme de nuestro sistema nervioso central que, además, puede estar afectado por la infección misma.

    Entonces, creo que parte de la cuestión de patofisiología de cuál es la causa de la alteración neurológica o de salud mental que da lugar la pandemia es compleja porque hay muchos factores que influyen, no sólo el virus que entra en el sistema neurológico central. Sin que esto pase, puede haber muchos efectos. Y esto es de lo que nos estamos dando cuenta. El impacto sobre la función cerebral, la salud mental y el funcionamiento neurológico es enorme. No sólo por el neurotropismo del virus, sino por todos los correlatos que tienen que ver con las circunstancias de la pandemia en si misma

    AG: Este síntoma tan frecuente de la neblina cerebral, esta dificultad para gestionar correctamente el pensamiento, ¿es debido a esta afectación general?

    APL: Yo creo que en parte es fruto de esta afectación general, pero en parte es fruto, desde un punto de vista más conceptual, de cosas más concretas que tienen que ver con el efecto nocebo y placebo. Recientemente, el grupo de Harvard publicó que los efectos secundarios de la vacuna, en gran medida, son manifestaciones del miedo de la persona a los efectos secundarios de la vacuna. O sea, puro nocebo, expectativa negativa. Esto no es sorprendente. Esto ilustra la enorme capacidad de nuestro sistema nervioso central para ayudarnos a ponernos mejor pero también para ayudar a ponernos enfermos (entre comillas). Creo que parte de lo que estamos viendo como consecuencias, incluso como consecuencias a largo plazo del funcionamiento del sistema nervioso central después de la Covid, con infección o simplemente con la pandemia, son manifestaciones de esas alteraciones reales, no ficticias, reales multifactoriales. A la postre, manifestaciones de un fallo de la capacidad del sistema nervioso de sobrellevar un estrés crónico, que es lo que es la pandemia. Esto se puede acentuar aún más si tienes una infección que daña ciertos circuitos, ciertos sustratos.

    “Una de las mayores víctimas de la pandemia son las personas con enfermedades crónicas”

    AG: Se ha hablado mucho del efecto de la pandemia sobre la población general, pero ¿cuál ha sido el efecto desestabilizador de la infección en las personas con enfermedades mentales previas?

    Entrevista al Dr. Álvaro Pascual-Leone

    APL: Una de las mayores víctimas de la pandemia son las personas con enfermedades crónicas en general porque la atención médica está siendo desviada por la atención aguda del virus, porque el cuidado médico está afectado por la sobrecarga del sistema y porque, además, el insulto que supone la infección o el estrés de la pandemia altera el sistema nervioso central aún más en alguien que ya tiene una alteración. Porque la capacidad de reserva del cerebro está alterada. Entonces, a nivel de salud mental, a nivel de enfermedades neurológicas, a nivel de demencia, lo que estamos viendo es un augmento de discapacidad tremenda.

    Hay un síndrome que describió un profesor francés, Capgras, que es algo que conocemos pero que es raro de ver. Es una ilusión en la que el enfermo no es capaz de reconocer como real a alguien que conoce bien. En el caso original, una señora pensaba que su marido era un impostor. Es el también conocido como síndrome del impostor. Yo había visto este síndrome en mi carrera, únicamente, dos veces, pero durante la pandemia de Covid ya lo he visto once veces en enfermos con demencia y enfermedades subyacentes que desarrollan un síndrome de Capgras. ¿Por qué? Porque hay detalles reales que han cambiado, que no entroncan con la memoria de las personas. Como, por ejemplo, una paciente que me dijo que su marido no podía ser su marido porque ‘su marido no está nunca en casa’. Esa realidad no entronca con la memoria de la mujer, y la alteración subyacente de demencia le hace difícil el entablar la lógica y recordar que hay una pandemia y que su marido no puede salir a la calle. Entonces, el sistema nervioso descompensa dando lugar a síndromes que, normalmente, son muy raros y que ahora, por las circunstancias, se promocionan.

    Este aumento de síndromes lo estamos viendo en depresiones, en aumentos de suicidio, en la soledad de los niños, en alteraciones de relaciones sociales, en niños que no han jugado tanto como deberían y que son excesivamente cercanos a sus padres y que tienen miedo a relacionarse con otros niños y otros adultos porque no han tenido la oportunidad de aprenderlo. Yo creo que vamos a ver consecuencias de todo esto muy a largo plazo y durante mucho tiempo.

    AG: ¿En este sentido, la epidemia va a dejar huella en la genética y la epigenética?

    APL: Nuestro estilo de vida, nuestras experiencias, nuestra realidad cotidiana modifica y deja huella porque hace que la producción de nuestros genes cambie de manera que lo traspasemos a nuestras generaciones futuras. Estos cambios epigenéticos – sin duda aprenderemos mucho sobre ellos en los próximos años – van a tener una consecuencia muy muy grande para las generaciones actuales y, por esta traslación de factores epigenéticos, para las generaciones futuras.

    AG: ¿Girando la mirada hacia atrás, qué analogías y diferencias ves respecto a la gripe española de 1918? Fue en el contexto de la primera Guerra Mundial, había habido una desgracia muy importante con factores postraumáticos derivados de la guerra.

    APL: En muchos aspectos hay muchas similitudes y, en este sentido, hablar de una pandemia ahora como si fuera la primera vez en la historia de la humanidad es absurdo. Ni es la primera pandemia ni va a ser la última. Pero sí que es una pandemia distinta. Porque tenemos una movilidad inconcebible y la capacidad de saber lo que está pasando en otro lugar también es mucho mayor. Con lo cual, el beneficio del conocimiento es mucho mayor. Estados Unidos se benefició en la respuesta sanitaria del hecho de que Italia y España y Europa fueran por delante en la ola de la Covid. Esto dio tiempo a Estados Unidos para preparar la respuesta.  Es decir, el conocimiento da tiempo en la respuesta, pero también te llega mucho antes la pandemia. Yo creo que hay similitudes que son obvias, pero al mismo tiempo hay unas circunstancias que hacen que el impacto sea mucho mayor. Para bien y para mal. Porque también existe ahora la posibilidad de ofrecer apoyo y estar conectado de una manera, de nuevo, impensable hace muy poco. O sea, la capacidad de relacionarse con gente por telecomunicaciones es espectacular.

    AG: ¿Qué papel han jugado los medios de comunicación y las redes sociales?

    APL: Yo creo que la tecnología en general y los medios en particular permiten mantenernos conectados, distribuir la información y, al mismo tiempo, ponen una enorme responsabilidad sobre ellos de infundir información que sea real. Y hemos visto que este no ha sido el caso, por falta de responsabilidad ética de las instituciones de los medios, pero también porque los individuos, en expresión de su propio miedo, han aumentado el estallido. Hay mucho conocimiento aparente que son anécdotas salidas de contexto y desvirtuadas. Pero hay también la oportunidad de usar los medios y las conexiones de una forma constructiva. Y creo que hemos visto algunos ejemplos positivos.

    “El impacto sobre la gente mayor ha sido enorme por su vivencia de miedo para aquellos que quieren, pero también por su sensación de aislamiento”

    AG: Nos decía el catedrático Villena de la Universitat Autònoma de Barcelona el pasado noviembre, que esta experiencia nos había dado una lección de humildad intelectual. Nos creíamos que éramos el top de la pirámide y resulta que no, que los microrganismos son los que realmente dominan la tierra. También hablaba que la edad te daba una perspectiva mayor que la juventud. ¿Cómo ha afectado, por niveles de edad, la epidemia?

    APL: Es cierto que situaciones donde es obvia la limitación del conocimiento por parte de las organizaciones, de las culturas y de las instituciones humanas deben llevar a una vivencia de humildad. Pero no estoy seguro de que esto sea una cuestión jerárquica. Somos mucho más interdependientes y menos jerárquicos de lo que pensamos. Pero a postre somos consecuencia y causa de juegos que no controlamos a nivel biológico y a nivel mundial. Esta perspectiva cambia con la edad y somos más conscientes de ello, yo creo, la gente mayor. La gente mayor somos más conscientes de la incertidumbre vital, de esa levedad de la existencia donde cualquier cosita – un microbio que no ves – puede cambiar completamente el mundo. Esto es lo de Nassim Taleb de El cisne negro: tienes que ver uno, y cuando ves uno, ya sabes que existe. Es raro, sí, pero ocurre. Cuanto más vives, más oportunidades hay de ver eventos de esta naturaleza.  Creo que, en este sentido, la posibilidad de aceptar la pandemia como lo que es, como una realidad que no vas a cambiar, es mayor en gente mayor. Pero al mismo tiempo, esta gente también tiene mayor riesgo de enfermar, mayor riesgo de sufrir las consecuencias negativas de la soledad, tiene mayor dependencia del contacto social, etc. Porque el impacto sobre la gente mayor, en lo referente a lo que yo me dedico clínicamente, ha sido enorme por su vivencia de miedo para aquellos que quieren, pero también por su sensación de aislamiento y de falta de poder hacer y de aceptación al mismo tiempo.

    AG: Has hablado de un aumento del riesgo de padecer ciertas enfermedades neurodegenerativas. ¿Qué sabemos sobre ello?

    APL: Un aumento de la enfermedad misma no hay. Lo que es importante es que, cuando pensamos en enfermedades neurodegenerativas, no estamos realmente contabilizando la presencia de la enfermedad, sino su manifestación clínica. En este sentido, en el caso del Alzheimer, por ejemplo, 1 de cada 4 enfermos con la enfermedad de Alzheimer no desarrolla demencia. Tiene la enfermedad, pero no desarrolla demencia. ¿Por qué? Porque la capacidad de reserva del cerebro de sobrellevar la patología es suficiente para mantenerla en función. Esta capacidad se ve mermada, la resiliencia cerebral se ve afectada, por ejemplo, por situaciones como la pandemia y la incertidumbre. No la infección, sino todo el fandango que supone la pandemia. En esas circunstancias, el número de enfermos con Alzheimer no tiene que aumentar, pero lo probable es que aumente el número de aquellos que manifiestan la enfermedad, porque se merma la capacidad de reserva de todos nosotros. Entonces, lo que encontramos es que hay más gente con un grado de discapacidad mayor en presencia de una enfermedad. Yo creo que este es el gran impacto sobre enfermedades neurodegenerativas y sobre salud cerebral y salud mental que estamos viendo. No es que haya más gente con estas enfermedades, sino que es que hay menos capacidad de todos nuestros cerebros de sobrellevar las enfermedades – si existen – porque el cerebro está ocupado en sobrellevar el estrés tremendo y el impacto nocivo de una situación que es muy complicada para este órgano.

    AG: ¿En qué proyectos de investigación estás participando en estos momentos?

    APL: Una parte importante del proyecto de investigación que hacemos es, precisamente, entender cuáles son los factores individuales que promueven la resiliencia cerebral. O sea, qué hacen los cerebros que mejor sobrellevan situaciones imprevistas como la pandemia de la Covid19. Es cierto que la pandemia tiene efectos negativos sobre la salud mental, tal y como hemos dicho, pero no es cierto que todos y cada uno de los ciudadanos estén peor. Algunas personas no están siendo afectadas o, incluso, están mejor de lo que estaban. Es decir, hay diferencias en el impacto. Y hay diferencias en el impacto, en parte genéticas y de predisposición, pero en parte también por la capacidad del cerebro de cada una de esas personas de poner en marcha mecanismos que promuevan la resiliencia cerebral, la capacidad de sobrellevar un imprevisto tan notable como la Covid19. En este sentido, no es distinta esta capacidad de lo que ocurre cuando uno tiene Alzheimer o tiene cáncer o se le muere un padre. Es el mismo fundamento neurobiológico pero puesto a test total por una situación muy extrema. Y nosotros lo que estamos intentado es entender cuáles son estos mecanismos y, sobre todo, entenderlos para poder fomentarlos. En Boston, en el centro de mayores del Marcus Institute, estamos mirando específicamente estos mecanismos con relación a healthy aging, es decir, cómo se traducen estos mecanismos en tener un envejecimiento saludable, un envejecimiento que acepte los imprevistos de la vida. Y también aprender las lecciones de los mayores para poderlas trasladar a los menos mayores, cuando realmente deberíamos empezarlas a aprender, a los 15, 20, 30 años, …

    AG: Quisiera trasladarte una pregunta que ha planteado uno de nuestros socios. ¿Después de haber tenido que modificar nuestros patrones de comportamiento, será posible recuperar nuestras costumbres anteriores a la pandemia una vez todo esto acabe? En caso afirmativo, ¿costará mucho tiempo, teniendo en cuenta el gran estrés que hemos vivido?

    APL: Yo creo que aquello de que “no se puede desbatir el huevo batido” es particularmente aplicable al sistema nervioso humano o de cualquier otro animal. Es decir, no puedes desandar el camino andado. Esto es lo de Machado. Con lo cual, el planteamiento de la gente cuando dice ‘queremos volver donde estábamos antes’ es imposible. No vamos a poder volver y es bueno que no podamos volver. Creo que el reto es cómo, con

    Comissió Salut

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    Entrevistes

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    04-02-2022

    Antoni Guerrero (AG): Avui ens acompanya el Dr. Álvaro Pascual-Leone per parlar de la seva càtedra sobre els efectes de la pandèmia en la salut cerebral. El Dr. Pascual-Leone és un dels màxims especialistes en salut cerebral, catedràtic de Neurologia a Harvard i director a l’Institut Guttman. La primera pregunta no és tant de caire científic, sinó vivencial. Com ha estat la teva experiència personal, des dels EUA, durant aquesta pandèmia?

    Álvaro Pascual-Leone (APL): Ha sido un año (o más de un año) complicado por muchas cosas. En primer lugar, porque ante una situación como esta no se puede anticipar y, por tanto, las normativas, reglamentos y directrices iniciales tienden siempre a ser excesivamente protectoras. Por lo tanto, de un día para otro, de venir mensualmente a Barcelona, no pude viajar ni salir de Harvard. Resultó un cierre radical, un aislamiento muy grande. Surgió la necesidad de cambiar la manera de hacer las cosas para poder seguir trabajando, la incertidumbre a nivel personal de pensar qué iba a pasar con los hijos y el resto de la familia. Afortunadamente, nosotros hemos estado bien. Pero el sufrimiento causado por la Covid en mucha gente es tremendo y el impacto que ha tenido la pandemia sobre enfermedades previas a la Covid también ha sido muy grande. Además, como médico, querer mantener la calidad de la asistencia, aún sabiendo el riesgo a que nos exponíamos y exponíamos a la familia, también ha sido un factor de preocupación.

    Además, ahora también me cuestiono si el planteamiento inicial de ¿cuándo se va acabar? – con la expectativa que es una pandemia que va a desaparecer – fue equivocado y nos tendríamos que haber planteado antes que la Covid es una endemia, que se va a quedar y que tendremos que aprender a convivir con esa realidad. Ha sido y continúa siendo un ejemplo de cómo de rápida y, al mismo tiempo, cómo de lenta ha sido nuestra capacidad individual y social de responder a lo inesperado. Y te das cuenta de la enorme capacidad que hay de respuesta y de los avances que se hacen, pero lo mal que se nos da el decir ‘esto no lo sabemos’ y explicar a la gente los vacíos de conocimiento y aceptarlos como algo en lo que tenemos que navegar juntos.

    “Lo que muestra de forma muy clara y radical la pandemia es la importancia de líderes que sepan trasladar una visión y engarzar a la gente a seguir esa visión con aceptación constructiva, no con fe ciega”

    AG: ¿Has visto diferencias notables en relación a la capacidad de afrontar la situación entre Estados Unidos y Europa?

    APL: Sí, creo que hay muchas diferencias. No sólo entre EUA y Europa, sino diferencias mucho más locales; diferencias entre distintos estados de EUA y, en Europa, diferencias entre distintas regiones dentro de un mismo país. Creo que lo que muestra de forma muy clara y radical la pandemia es la importancia del liderazgo del que hablé en el 2019 aquí en Amics del País, la importancia de líderes que sepan trasladar una visión y engarzar a la gente a seguir esa visión con aceptación constructiva, no con fe ciega. Los ejemplos que tenemos en la respuesta a la pandemia creo que ilustran lo bien que responde el pueblo y la ciudadanía a un liderazgo constructivo, que empodere a la gente a entender por qué debe de actuar de una cierta manera, en oposición al intento de directrices obligatorias que generan rechazo. En este sentido, hay diferencias muy locales. En la zona de Boston, hay diferencias entre ciudades y pueblos.

    Más a nivel global, la respuesta en EUA ha sido muy, muy polarizada por razones políticas, con promesas en el contexto electoral muy polarizantes, que han creado tensiones en los discursos y que se han traducido mal en la aceptación de políticas de salud pública.  Pero al mismo tiempo, la capacidad de respuesta del sistema sanitario en EUA ha sido mejor que en Europa. El riesgo a que la gente no pudiera tener acceso al tratamiento médico ha sido menor que en Europa.

    Dr. Álvaro Pascual Leone, catedràtic de Neorologia a Harvard i director de l

    AG: A mí me llamó la atención ver al cirujano general de los EUA, el máximo jefe de sanidad del Ejército, en un vídeo explicando cómo fabricarse una mascarilla doméstica con unas gomas y una camiseta, en un contexto en el que no había mascarillas para toda la población. Me pareció fantástico como ejemplo de solidaridad y liderazgo intelectual.

    APL: Es cierto. Pero, por otra parte, una camiseta nunca te va a aislar realmente. Te hará sentir que estás haciendo algo, lo cual es bueno, y algo te va a proteger, pero (la camiseta) te protege de una forma ínfima. Creo que de nuevo vuelve a ser un poco el ejemplo de la respuesta rápida y excesivamente guiada por las ganas de asegurar o tranquilizar a la gente y asegurar que la situación está controlada cuando, en realidad, no lo está. En vez de esto, quizás si se hubiera explicado a la gente que no sabemos lo que está pasando, que esto es lo que hacemos para intentar entenderlo y, de momento, que esto es lo que podemos hacer, la gente hubiera entendido mejor la situación y hubiera sido más partícipe.

    AG: Y a nivel de la afectación del virus sobre el sistema nervioso central ¿qué nos puedes explicar?

    APL: Uno de los primeros síntomas que se reconocieron como tal, y que es bastante notable desde el punto de vista de una infección vírica en el sistema nervioso, es el desarrollo de la anosmia. La evidencia de que realmente hay una infección neurotrópica que entra en el sistema nervioso central es algo que sabemos. Si éste es el factor patogenético primario de la enfermedad o no es otra cosa. Pero que el virus tiene esa capacidad y que entra en el sistema nervioso primario está claro desde el principio, desde el punto de vista de los síntomas que presentaba, al menos, alguna gente.

    Creo que es parte de la lección, que nos cuesta aceptar pero que es importante, que el diseño estadístico tradicional es un nivel de análisis distinto del caso individual. Es decir, si hay una persona, a la cual le puedes hacer la autopsia, que tenga partículas del virus en el sistema nervioso central, es posible que el virus entre en el sistema nervioso central. Esto abre la puerta a los posibles efectos a largo plazo de haber sido expuesto al virus.

    Pero esta no es toda la historia. También hay una expectativa de miedo, de reacción funcional del sistema nervioso, de respuesta del sistema nervioso central a una infección más general que a su vez altera el funcionamiento del sistema nervioso. Entonces, parte de las cosas que se describen como efecto de la infección directa al sistema nervioso central, probablemente, no es efecto directo de la infección del sistema nervioso central, sino que es una manifestación de la alteración funcional causada en el sistema nervioso central por toda una serie de factores.  No es que el virus haya entrado en el cerebro, es que si tú sabes que tu mujer está enferma y te preocupas por tus hijos y por el impacto financiero sobre tu empresa y el miedo que todo esto supone y la incertidumbre de lo que va a pasar, etc, esto supone un estresante enorme de nuestro sistema nervioso central que, además, puede estar afectado por la infección misma.

    Entonces, creo que parte de la cuestión de patofisiología de cuál es la causa de la alteración neurológica o de salud mental que da lugar la pandemia es compleja porque hay muchos factores que influyen, no sólo el virus que entra en el sistema neurológico central. Sin que esto pase, puede haber muchos efectos. Y esto es de lo que nos estamos dando cuenta. El impacto sobre la función cerebral, la salud mental y el funcionamiento neurológico es enorme. No sólo por el neurotropismo del virus, sino por todos los correlatos que tienen que ver con las circunstancias de la pandemia en si misma

    AG: Este síntoma tan frecuente de la neblina cerebral, esta dificultad para gestionar correctamente el pensamiento, ¿es debido a esta afectación general?

    APL: Yo creo que en parte es fruto de esta afectación general, pero en parte es fruto, desde un punto de vista más conceptual, de cosas más concretas que tienen que ver con el efecto nocebo y placebo. Recientemente, el grupo de Harvard publicó que los efectos secundarios de la vacuna, en gran medida, son manifestaciones del miedo de la persona a los efectos secundarios de la vacuna. O sea, puro nocebo, expectativa negativa. Esto no es sorprendente. Esto ilustra la enorme capacidad de nuestro sistema nervioso central para ayudarnos a ponernos mejor pero también para ayudar a ponernos enfermos (entre comillas). Creo que parte de lo que estamos viendo como consecuencias, incluso como consecuencias a largo plazo del funcionamiento del sistema nervioso central después de la Covid, con infección o simplemente con la pandemia, son manifestaciones de esas alteraciones reales, no ficticias, reales multifactoriales. A la postre, manifestaciones de un fallo de la capacidad del sistema nervioso de sobrellevar un estrés crónico, que es lo que es la pandemia. Esto se puede acentuar aún más si tienes una infección que daña ciertos circuitos, ciertos sustratos.

    “Una de las mayores víctimas de la pandemia son las personas con enfermedades crónicas”

    AG: Se ha hablado mucho del efecto de la pandemia sobre la población general, pero ¿cuál ha sido el efecto desestabilizador de la infección en las personas con enfermedades mentales previas?

    Entrevista al Dr. Álvaro Pascual-Leone

    APL: Una de las mayores víctimas de la pandemia son las personas con enfermedades crónicas en general porque la atención médica está siendo desviada por la atención aguda del virus, porque el cuidado médico está afectado por la sobrecarga del sistema y porque, además, el insulto que supone la infección o el estrés de la pandemia altera el sistema nervioso central aún más en alguien que ya tiene una alteración. Porque la capacidad de reserva del cerebro está alterada. Entonces, a nivel de salud mental, a nivel de enfermedades neurológicas, a nivel de demencia, lo que estamos viendo es un augmento de discapacidad tremenda.

    Hay un síndrome que describió un profesor francés, Capgras, que es algo que conocemos pero que es raro de ver. Es una ilusión en la que el enfermo no es capaz de reconocer como real a alguien que conoce bien. En el caso original, una señora pensaba que su marido era un impostor. Es el también conocido como síndrome del impostor. Yo había visto este síndrome en mi carrera, únicamente, dos veces, pero durante la pandemia de Covid ya lo he visto once veces en enfermos con demencia y enfermedades subyacentes que desarrollan un síndrome de Capgras. ¿Por qué? Porque hay detalles reales que han cambiado, que no entroncan con la memoria de las personas. Como, por ejemplo, una paciente que me dijo que su marido no podía ser su marido porque ‘su marido no está nunca en casa’. Esa realidad no entronca con la memoria de la mujer, y la alteración subyacente de demencia le hace difícil el entablar la lógica y recordar que hay una pandemia y que su marido no puede salir a la calle. Entonces, el sistema nervioso descompensa dando lugar a síndromes que, normalmente, son muy raros y que ahora, por las circunstancias, se promocionan.

    Este aumento de síndromes lo estamos viendo en depresiones, en aumentos de suicidio, en la soledad de los niños, en alteraciones de relaciones sociales, en niños que no han jugado tanto como deberían y que son excesivamente cercanos a sus padres y que tienen miedo a relacionarse con otros niños y otros adultos porque no han tenido la oportunidad de aprenderlo. Yo creo que vamos a ver consecuencias de todo esto muy a largo plazo y durante mucho tiempo.

    AG: ¿En este sentido, la epidemia va a dejar huella en la genética y la epigenética?

    APL: Nuestro estilo de vida, nuestras experiencias, nuestra realidad cotidiana modifica y deja huella porque hace que la producción de nuestros genes cambie de manera que lo traspasemos a nuestras generaciones futuras. Estos cambios epigenéticos – sin duda aprenderemos mucho sobre ellos en los próximos años – van a tener una consecuencia muy muy grande para las generaciones actuales y, por esta traslación de factores epigenéticos, para las generaciones futuras.

    AG: ¿Girando la mirada hacia atrás, qué analogías y diferencias ves respecto a la gripe española de 1918? Fue en el contexto de la primera Guerra Mundial, había habido una desgracia muy importante con factores postraumáticos derivados de la guerra.

    APL: En muchos aspectos hay muchas similitudes y, en este sentido, hablar de una pandemia ahora como si fuera la primera vez en la historia de la humanidad es absurdo. Ni es la primera pandemia ni va a ser la última. Pero sí que es una pandemia distinta. Porque tenemos una movilidad inconcebible y la capacidad de saber lo que está pasando en otro lugar también es mucho mayor. Con lo cual, el beneficio del conocimiento es mucho mayor. Estados Unidos se benefició en la respuesta sanitaria del hecho de que Italia y España y Europa fueran por delante en la ola de la Covid. Esto dio tiempo a Estados Unidos para preparar la respuesta.  Es decir, el conocimiento da tiempo en la respuesta, pero también te llega mucho antes la pandemia. Yo creo que hay similitudes que son obvias, pero al mismo tiempo hay unas circunstancias que hacen que el impacto sea mucho mayor. Para bien y para mal. Porque también existe ahora la posibilidad de ofrecer apoyo y estar conectado de una manera, de nuevo, impensable hace muy poco. O sea, la capacidad de relacionarse con gente por telecomunicaciones es espectacular.

    AG: ¿Qué papel han jugado los medios de comunicación y las redes sociales?

    APL: Yo creo que la tecnología en general y los medios en particular permiten mantenernos conectados, distribuir la información y, al mismo tiempo, ponen una enorme responsabilidad sobre ellos de infundir información que sea real. Y hemos visto que este no ha sido el caso, por falta de responsabilidad ética de las instituciones de los medios, pero también porque los individuos, en expresión de su propio miedo, han aumentado el estallido. Hay mucho conocimiento aparente que son anécdotas salidas de contexto y desvirtuadas. Pero hay también la oportunidad de usar los medios y las conexiones de una forma constructiva. Y creo que hemos visto algunos ejemplos positivos.

    “El impacto sobre la gente mayor ha sido enorme por su vivencia de miedo para aquellos que quieren, pero también por su sensación de aislamiento”

    AG: Nos decía el catedrático Villena de la Universitat Autònoma de Barcelona el pasado noviembre, que esta experiencia nos había dado una lección de humildad intelectual. Nos creíamos que éramos el top de la pirámide y resulta que no, que los microrganismos son los que realmente dominan la tierra. También hablaba que la edad te daba una perspectiva mayor que la juventud. ¿Cómo ha afectado, por niveles de edad, la epidemia?

    APL: Es cierto que situaciones donde es obvia la limitación del conocimiento por parte de las organizaciones, de las culturas y de las instituciones humanas deben llevar a una vivencia de humildad. Pero no estoy seguro de que esto sea una cuestión jerárquica. Somos mucho más interdependientes y menos jerárquicos de lo que pensamos. Pero a postre somos consecuencia y causa de juegos que no controlamos a nivel biológico y a nivel mundial. Esta perspectiva cambia con la edad y somos más conscientes de ello, yo creo, la gente mayor. La gente mayor somos más conscientes de la incertidumbre vital, de esa levedad de la existencia donde cualquier cosita – un microbio que no ves – puede cambiar completamente el mundo. Esto es lo de Nassim Taleb de El cisne negro: tienes que ver uno, y cuando ves uno, ya sabes que existe. Es raro, sí, pero ocurre. Cuanto más vives, más oportunidades hay de ver eventos de esta naturaleza.  Creo que, en este sentido, la posibilidad de aceptar la pandemia como lo que es, como una realidad que no vas a cambiar, es mayor en gente mayor. Pero al mismo tiempo, esta gente también tiene mayor riesgo de enfermar, mayor riesgo de sufrir las consecuencias negativas de la soledad, tiene mayor dependencia del contacto social, etc. Porque el impacto sobre la gente mayor, en lo referente a lo que yo me dedico clínicamente, ha sido enorme por su vivencia de miedo para aquellos que quieren, pero también por su sensación de aislamiento y de falta de poder hacer y de aceptación al mismo tiempo.

    AG: Has hablado de un aumento del riesgo de padecer ciertas enfermedades neurodegenerativas. ¿Qué sabemos sobre ello?

    APL: Un aumento de la enfermedad misma no hay. Lo que es importante es que, cuando pensamos en enfermedades neurodegenerativas, no estamos realmente contabilizando la presencia de la enfermedad, sino su manifestación clínica. En este sentido, en el caso del Alzheimer, por ejemplo, 1 de cada 4 enfermos con la enfermedad de Alzheimer no desarrolla demencia. Tiene la enfermedad, pero no desarrolla demencia. ¿Por qué? Porque la capacidad de reserva del cerebro de sobrellevar la patología es suficiente para mantenerla en función. Esta capacidad se ve mermada, la resiliencia cerebral se ve afectada, por ejemplo, por situaciones como la pandemia y la incertidumbre. No la infección, sino todo el fandango que supone la pandemia. En esas circunstancias, el número de enfermos con Alzheimer no tiene que aumentar, pero lo probable es que aumente el número de aquellos que manifiestan la enfermedad, porque se merma la capacidad de reserva de todos nosotros. Entonces, lo que encontramos es que hay más gente con un grado de discapacidad mayor en presencia de una enfermedad. Yo creo que este es el gran impacto sobre enfermedades neurodegenerativas y sobre salud cerebral y salud mental que estamos viendo. No es que haya más gente con estas enfermedades, sino que es que hay menos capacidad de todos nuestros cerebros de sobrellevar las enfermedades – si existen – porque el cerebro está ocupado en sobrellevar el estrés tremendo y el impacto nocivo de una situación que es muy complicada para este órgano.

    AG: ¿En qué proyectos de investigación estás participando en estos momentos?

    APL: Una parte importante del proyecto de investigación que hacemos es, precisamente, entender cuáles son los factores individuales que promueven la resiliencia cerebral. O sea, qué hacen los cerebros que mejor sobrellevan situaciones imprevistas como la pandemia de la Covid19. Es cierto que la pandemia tiene efectos negativos sobre la salud mental, tal y como hemos dicho, pero no es cierto que todos y cada uno de los ciudadanos estén peor. Algunas personas no están siendo afectadas o, incluso, están mejor de lo que estaban. Es decir, hay diferencias en el impacto. Y hay diferencias en el impacto, en parte genéticas y de predisposición, pero en parte también por la capacidad del cerebro de cada una de esas personas de poner en marcha mecanismos que promuevan la resiliencia cerebral, la capacidad de sobrellevar un imprevisto tan notable como la Covid19. En este sentido, no es distinta esta capacidad de lo que ocurre cuando uno tiene Alzheimer o tiene cáncer o se le muere un padre. Es el mismo fundamento neurobiológico pero puesto a test total por una situación muy extrema. Y nosotros lo que estamos intentado es entender cuáles son estos mecanismos y, sobre todo, entenderlos para poder fomentarlos. En Boston, en el centro de mayores del Marcus Institute, estamos mirando específicamente estos mecanismos con relación a healthy aging, es decir, cómo se traducen estos mecanismos en tener un envejecimiento saludable, un envejecimiento que acepte los imprevistos de la vida. Y también aprender las lecciones de los mayores para poderlas trasladar a los menos mayores, cuando realmente deberíamos empezarlas a aprender, a los 15, 20, 30 años, …

    AG: Quisiera trasladarte una pregunta que ha planteado uno de nuestros socios. ¿Después de haber tenido que modificar nuestros patrones de comportamiento, será posible recuperar nuestras costumbres anteriores a la pandemia una vez todo esto acabe? En caso afirmativo, ¿costará mucho tiempo, teniendo en cuenta el gran estrés que hemos vivido?

    APL: Yo creo que aquello de que “no se puede desbatir el huevo batido” es particularmente aplicable al sistema nervioso humano o de cualquier otro animal. Es decir, no puedes desandar el camino andado. Esto es lo de Machado. Con lo cual, el planteamiento de la gente cuando dice ‘queremos volver donde estábamos antes’ es imposible. No vamos a poder volver y es bueno que no podamos volver. Creo que el reto es cómo, con

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    ‘Les influències de la SEBAP en el món financer’ | Barcelona Tribuna amb Isidre Fainé

    ‘Les influències de la SEBAP en el món financer’ | Barcelona Tribuna amb Isidre Fainé

    Barcelona Tribuna

    Hora
    Tipus de publicació

    Resum d’activitats

    Hora
    Data

    31-01-2022

    El passat 31 de gener, Isidre Fainé, president de la Fundació “la Caixa”, va participar a Barcelona Tribuna pronunciant la conferència “Les influències de la SEBAP en el món financer”, el primer acte del cicle “Les noves muralles”, en commemoració del bicentenari de la Societat Econòmica Barcelonesa d’Amics del País. Durant la seva intervenció, el president de la Fundació…

    Avui iniciem un cicle per celebrar els dos-cents anys d’història ininterrompuda de la SEBAP al costat del progrés de la ciutat i del país” va anunciar Miquel Roca, president de l’entitat. ‘L’escolarització i l’educació dels infants , la protecció del treball de les dones, la promoció d’habitatge social i, més recentment, les 150 beques de postgrau a estudiants d’universitats del nostre país’ són algunes de les fites rellevants que Miquel Roca va enumerar durant el seu discurs de presentació. Un altre fet històric de la Societat Econòmica Barcelonesa d’Amics del País va ser el seu paper destacat en la fundació de la Caixa de Pensions de la Vellesa el 1904 de la mà de Francesc Moragues, soci de l’entitat.

    La Caixa de Pensions de la Vellesa i l’Estalvi es va crear amb els fons d’aprovisionament que van recol·lectar els associats d’Amics del País per fer front als desperfectes arran dels conflictes socials de l’època. I des d’aleshores, els beneficis de l’entitat després de reserves s’han destinat a accions socials i benèfiques. “La Caixa de Pensions i Estalvis va néixer abraçada al compromís social”, va afirmar Isidre Fainé, que durant la seva intervenció va repassar els més de cent anys de trajectòria de l’entitat i els valors que l’han acompanyat fins a dia d’avui: “la responsabilitat, la defensa de l’interès col·lectiu, la llibertat, la confiança, el compromís, la prudència, el coratge, la perseverança, el coneixement i la qualitat del servei”.

    Actualment, el patrimoni de la Fundació “la Caixa” supera els 20.000 milions d’euros i “el pressupost de l’obra social, actualment de 500 milions d’euros, ha estat protegit fins i tot en els moments més difícils”, com la crisi de 2008.

    Preguntat per les perspectives de futur, Isidre Fainé ha emfatitzat en la importància de treballar per protegir la infància i la vellesa de la pobresa i l’exclusió social, com també el foment de la investigació i el coneixement.

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    Barcelona Tribuna amb Ximo Puig

    Barcelona Tribuna amb Ximo Puig

    30-11-2021

    Hora
    Hora

    09:00

    Hora
    Lugar

    CaixaFòrum Macaya, Passeig de Sant Joan, 108
    08037 Barcelona

    Agenda 30-11-2021 Barcelona Tribuna organitza la conferència – col·loqui Societat de respecte. La via valenciana per a l’entesa, la igualtat i la cohesió amb el Molt Honorable Sr. Ximo Puig, president de la Generalitat Valenciana. Presentació a càrrec del Sr. Miquel Roca i Junyent, president de la Societat Econòmica Barcelonesa d’Amics del País. L’acte tindrà lloc…

    Barcelona Tribuna organitza la conferència – col·loqui Societat de respecte. La via valenciana per a l’entesa, la igualtat i la cohesió amb el Molt Honorable Sr. Ximo Puig, president de la Generalitat Valenciana.

    Presentació a càrrec del Sr. Miquel Roca i Junyent, president de la Societat Econòmica Barcelonesa d’Amics del País.

    L’acte tindrà lloc el dimarts 30 de noviembre, a les 9:00 hores, al CaixaFòrum Macaya
    (Passeig de Sant Joan, 108)
    Reserves, por rigurós ordre d’inscripció, a o al telf. 93 295 63 48. Data límit d’inscripció: divendres 26 de novembre de 2021, a les 14 hores.
    L’acte es podrà seguir en directe a través de la web de www.barcelonatribuna.com

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    Barcelona Tribuna amb Pere Aragonès

    Barcelona Tribuna amb Pere Aragonès

    11-11-2021

    Hora
    Hora

    09:00

    Hora
    Lugar

    Casa SEAT, Passeig de Gràcia 109
    08008 Barcelona

    Agenda 11-11-2021 Conferència – col·loqui Reindustrialització verda i digital. Claus d’una reactivació econòmica transformadora amb el Molt Honorable Sr. Pere Aragonès, President de la Generalitat de Catalunya. Reserves, per rigorós ordre d’inscripció, a o al tel. 93 295 63 48.Data límit d’inscripció: dimecres 10 de novembre de 2021, a les 14 hores

    Conferència – col·loqui Reindustrialització verda i digital. Claus d’una reactivació econòmica transformadora amb el Molt Honorable Sr. Pere Aragonès, President de la Generalitat de Catalunya.

    Reserves, per rigorós ordre d’inscripció, a o al tel. 93 295 63 48.
    Data límit d’inscripció: dimecres 10 de novembre de 2021, a les 14 hores

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    ‘Barcelona i les seves infraestructures clau’ | Barcelona Tribuna amb Salvador Alemany, Mercè Conesa, Ricard Font i Maurici Lucena

    ‘Barcelona i les seves infraestructures clau’ | Barcelona Tribuna amb Salvador Alemany, Mercè Conesa, Ricard Font i Maurici Lucena

    Barcelona Tribuna

    Hora
    Tipus de publicació

    Resum d’activitats

    Hora
    Data

    13-04-2021

    “Ressituar Barcelona al món com a potència forta requereix d’una política d’infraestructures que doni resposta a les necessitats de la nostra societat”, va afirmar Miquel Roca i Junyent, president d’Amics del País, en la presentació de l’acte organitzat per Barcelona Tribuna i emmarcat en el cicle “(Re)Imaginem Barcelona”. El debat, sota el títol “Barcelona i…

    Quin model de mobilitat volem?

    La crisi climàtica, la revolució tecnològica i el model de ciutat són els principals reptes que ha de fer front de manera integral i coordinada el sistema d’ infraestructures del nostre país. Cada dia entren a Barcelona cinc-cents mil vehicles, generant un milió de desplaçaments diaris; vint-i-quatre mil camions passen diàriament per l’entorn metropolità sense tenir ni origen i destinació a la capital catalana; es preveu que el comerç electrònic augmenti en els propers quatre anys entre un 200-300%, amb l’increment implícit dels repartiments de paquets. A més, la Unió Europea ha sancionat Barcelona en més de dos mil milions d’euros des del 2010 per la mala qualitat de l’aire i la ciutadania ha redescobert l’espai públic i reivindica el seu dret a gaudir-lo. En aquest context, “quin model de mobilitat volem?”, es va preguntar Ricard Font.

    Segons el president dels FGC, Catalunya ha d’apostar per una “xarxa de transports d’alta capacitat” que faci “guanyar temps, diners i millori la sostenibilitat mediambiental”. “Això és el que planteja la UE amb els fons Next Generation”, va afegir. També va defensar l’existència d’estacions intermodals, per facilitar diferents tipus de vehicles segons les necessitats específiques de cadascú, i la construcció d’aparcaments dissuasius en vol.

    “No es pot emetre el missatge de rebuig a l’automòbil perquè hi depenem en PIB i en llocs de treball”

    Al seu torn, Salvador Alemany va assenyalar que “no es pot emetre el missatge de rebuig a l’automòbil perquè hi depenem en PIB i en llocs de treball”. En aquesta mateixa línia, va afirmar que “no s’hi val tot en la gestió de la mobilitat sota el concepte de la sostenibilitat i la qualitat de l’aire” i, per tant, si es limita la capacitat d’absorció de la infraestructura amb menys espai de circulació per al cotxe, augmenta la congestió, que és el principal “enemic” en la lluita contra el canvi climàtic.

    Pel que fa a la caiguda de les concessions de les autopistes, l’expresident d’Abertis va lamentar que no “s’hagués engegat un sistema alternatiu amb un model harmònic al conjunt de l’estat” que respongués, alhora, la “gran directiva europea” que és “qui usa paga”.

    “Barcelona no pot donar l’esquena al port”

    Mercè Conesa, per la seva banda, va reclamar més inversió i que els accessos viaris i ferroviaris al Port es realitzessin a curt termini.  De manera paral·lela, va afirmar que “Barcelona no pot donar l’esquena al port” perquè la infraestructura gestiona més del 25% del comerç exterior de tot l’estat espanyol i representa l’1,6% del PIB de Catalunya. És per aquest motiu que la presidenta va presentar l’Horitzó 2025 de la institució que, a través d’un diàleg constant entre l’estat espanyol, la Generalitat i l’Ajuntament, vol “alinear el port amb la voluntat de la ciutat” per tal de poder seguir creixent de “manera respectuosa” amb el medi ambient i amb la ciutadania.

    “Estem disposats a aprofitar l’oportunitat de convertir l’aeroport de Barcelona en un hub internacional?”

    Finalment, Maurici Lucena va sentenciar que “l’hora per Barcelona i Catalunya és greu”, pel que fa a la urgència per prendre la decisió sobre l’ampliació de l’aeroport. “Estem disposats a aprofitar l’oportunitat de convertir-lo en un hub internacional” i atraure més “talent internacional i inversió en start-ups”? En relació a aquest punt, el president d’AENA va voler desmentir les veus que afirmen que no cal ampliació perquè ja tenim Girona i Reus: “No hi ha cap aeroport al món que sigui un hub utilitzant connexions amb altres aeroports”.

    Durant la cloenda, Miquel Roca i Junyent va firmar que “les crisis o fan ciutat o l’enfonsen”. I, en l’àmbit de les infraestructures, “fer ciutat” significa generar un model d’infraestructures integral que dialogui entre tots els agents operatius” perquè “el futur es juga aquí”.

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    ‘La projecció de l’activitat econòmica de Barcelona’ | Barcelona Tribuna online amb Pau Relat, Núria Mas i Anna Fuster

    ‘La projecció de l’activitat econòmica de Barcelona’ | Barcelona Tribuna online amb Pau Relat, Núria Mas i Anna Fuster

    Barcelona Tribuna

    Hora
    Tipus de publicació

    Resum d’activitats

    Hora
    Data

    03-03-2021

    El passat 3 de març, Barcelona Tribuna va celebrar la quarta sessió del cicle (Re)Imaginem Barcelona amb el diàleg amb Núria Mas, consellera del Banc d’Espanya i professora d’IESE; Anna Fuster, sòcia de consultoria de Sector Públic de Deloitte; i Pau Relat, president de Fira de Barcelona; sobre “La projecció de l’activitat econòmica de Barcelona”.…

    El 2021 serà un any de forta recuperació amb un creixement estimat del PIB espanyol del 6,8% segons el Banc d’Espanya. “Estem en un punt d’inflexió i el tenim més a prop del que molts ens podíem imaginar”, va afirmar Núria Mas a l’inici de la seva intervenció. Els fons europeus “han tornat la il·lusió i han servit de guspira”. Però entre tots hem de trobar la millor manera de canalitzar els projectes que s’estan gestant per tal que els fons siguin una oportunitat de transformació.

    Quins són els reptes de Barcelona?

    El 80% del PIB mudial es genera a les ciutats. “El futur del món passa per les ciutats”, va sentenciar Pau Relat. La competència entre ciutats per atraure i retenir talent va a l’alça i encara augmentarà més. És per això que Barcelona necessita bons projectes. “O tenim bons projectes o no serem”. En aquest sentit, Pau Relat va ressaltar la necessitat de teixir un Pla Estratègic sobre una base de consensos institucionals i va posar com a exemple Fira de Barcelona.

    Cal un projecte de referència que faci de Barcelona una ciutat d’oportunitats”, va afegir Núria Mas, i és per això que cal posar “les coses fàcils”: oferir facilitats administratives, habilitar espais físics perquè proliferin els punts de trobada i d’intercanvi d’idees, cal una educació que marqui la diferència, un bon sistema de salut, una ciutat on no hi hagi precarietat i treballar, a nivel de país, perquè les PIMES puguin créixer. “El problema de productivitat al nostre país és degut, majoritàriament, a la mida de les nostres PIMES”.

    Anna Fuster, al seu torn, va definir els tres pilars bàsics entorn als quals hauria de pivotar qualsevol iniciativa de futur: talent, inversions productives i capacitat d’exportació de serveis productius de valor. “Barcelona necessita retenir i, sobretot, readaptar el talent que ja tenim, focalitzant en el talent de les dones i els joves”, dos dels sectors que més han patit els efectes de la pandèmia, per tal d’enfocar-lo a les necessitats de les empreses del futur. A més, cal treballar en la implementació d’incentius per atraure inversions estrangeres.

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    ‘La innovació, la gestió del talent i la recerca científica a Barcelona’ |Barcelona Tribuna online amb Jordi Marin, Josep Samitier, Núria Bayó i Alexis Roig

    ‘La innovació, la gestió del talent i la recerca científica a Barcelona’ |Barcelona Tribuna online amb Jordi Marin, Josep Samitier, Núria Bayó i Alexis Roig

    Barcelona Tribuna

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    Tipus de publicació

    Resum d’activitats

    Hora
    Data

    25-02-2021

    En el marc del cicle (Re)Imaginem Barcelona, Barcelona Tribuna va reunir al Palau Macaya de la Fundació Bancària “la Caixa” a Jordi Marín, director general de l’Associació Catalana d’Empreses Consultores (ACEC); Josep Samitier, director de l’Institut de Bioenginyeria de Catalunya; Núria Bayó, cap de programes acadèmics i eficàcia organitzativa del Barcelona Institute of Science and Technology (BIST);…

    Miquel Roca i Junyent, president de la Societat Econòmica Barcelonesa d’Amics, del País va presentar l’acte afirmant que “la generació de talent i recerca científica arrelada a la realitat de la nostra societat és essencial” per seguir avançant cap a un futur de progrés i de qualitat per a tothom.

    Tots els participants van coincidir en que Barcelona té una gran oportunitat per situar-se en posicions capdavanteres en innovació i coneixement. “Barcelona és el principal hub científic de la península i del sud d’Europa”, va afirmar Alexis Roig, amb centres de recerca excel·lents, un teixit industrial potent, universitats de referència i un ecosistema de start-ups creixent. “Però ens ho hem de creure i fer el salt”, va reivindicar Jordi Marín. “Ens falta escala”, finançament, teixir xarxes i treballar com a ecosistema tota la Regió Metropolitana.

    Segons Josep Samitier, la pandèmia ens ha fet entrar de ple al segle XXI i la recerca ha de ser la palanca que ens ajudi a transformar el teixit productiu del nostre país. Però patim una falta d’inversió en recerca i desenvolupament. Catalunya hi destina un 1,6% del PIB, lluny de la mitjana europea que se situa en un 2,1% del PIB. “Si seguim així estem abocats al fracàs”, va sentenciar.

    Per Josep Samitier, cal desenvolupar el Pacte Nacional per al Coneixement aprovat el 2019, que s’hauria de plasmar en els pressupostos que en surtin del nou govern, i a més va afegir que “si els fons Covid19 de la Unió Europea no serveixen per connectar coneixement i empresa, perdrem l’oportunitat”.

    En aquest sentit, Núria Bayó va presentar els diferents projectes que estan desenvolupant des del BIST per connectar i interrelacionar la investigació científica amb el teixit empresarial i les institucions del país. Europa ja fa temps que ha identificat l’oportunitat de proveir els investigadors de competències més professionalitzadores per tal que siguin motor rellevant de la societat del coneixement. “No és fàcil”, però des del BIST volen fer “bullir l’olla” per visualitzar la necessitat d’un lideratge global a nivell de país.

    Al seu torn, Alexis Roig va emfatitzar en que “la contribució de la ciència i el coneixement que genera Barcelona és imprescindible perquè la ciutat sigui influent a l’estranger”. És per això que cal millorar la política pública d’innovació i impulsar la llei de la ciència a banda de parlar sobre habitatge, transports, infraestructures, política fiscal. Perquè parlar d’atracció de talent també és parlar de tot això, de “com aprofitar al màxim les externalitats positives que generen la ciència i la recerca”.

    “Ens ho hem de creure” va concloure Miquel Roca. I va afegir que “la recerca, la generació de talent i la innovació han de ser temes centrals i prioritaris en el debat polític i social”.

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    Perspectives econòmiques per al 2021, un any de canvi

    Perspectives econòmiques per al 2021, un any de canvi

    Comissió d’Economia

    Hora
    Tipus de publicació

    Resum d’activitats

    Hora
    Data

    09-02-2021

    El passat dimarts, 9 de febrer, la comissió d’Economia d’Amics del País va organitzar el #debatAmicsdelPaís online “Perspectives econòmiques per al 2021, un any de canvi”. Hi van participar Àlex Ruiz, economista sènior de CaixaBank Research; Adrià Morron Salmeron, Lead Economist de CaixaBank Research; i Javier García Arenas, economista sènior de CaixaBank Research; i va moderar el…

    Els tres economistes de CaixaBank Research van coincidir que el 2021 serà un any clarament de recuperació. Amb l’impuls del procés de vacunació, que augmentarà la immunitat de grups claus de la societat, i el recolzament de la política econòmica fan preveure un creixement mundial del 5,5%.

    No obstant, “l’expansió econòmica serà desigual en termes temporals i geogràfics”, va alertar Àlex Ruiz. S’espera que els Estats Units, Xina i índia recuperin aquest 2021 els nivells de pre-pandèmia, però els països europeus i el Regne Unit hauran d’esperar més temps. S’estima que Espanya no arribarà als nivells d’abans de la crisi fins al 2023.

    En aquest context de multipolaritat, amb Xina augmentant el seu pes mundial i el seu colideratge amb Estats Units cada vegada més consolidat, Catalunya, Espanya i Europa han de pensar quin paper volen jugar. En aquest sentit, “els fons europeus són una gran oportunitat per transformar l’economia espanyola” i esdevenir més productiva, va afirmar Javier García-Arenas.

    Cal utilitzar-los per finançar projectes que madurin ràpid i permetin un impuls econòmic a curt termini, però que alhora generin un augment de la productivitat a mig i llarg termini. Alguns dels exemples que van mencionar són: inversió en habitatges socials, edificis energèticament eficients, xarxes de connexió de mercaderies i persones més sostenibles, entre d’altres.

    Fer efectiva la transformació tecnològica i la transició energètica són els objectius dels fons europeus. Però perquè això sigui possible cal “millorar la formació professional del nostre país i impulsar polítiques actives laborals” que redueixin l’elevada temporalitat del mercat espanyol. A més, va afegir García Arenas: “la recuperació ha d’arribar a tothom”.

    És necessària, doncs, “una política econòmica agressiva per aplacar l’estrès financer, garantir l’abundància de liquiditat i ancorar l’entorn de tipus d’interès baixos que donin cobertura a una política fiscal expansiva (clau per sortir de la crisi)”, va afirmar Adrià Morron. Ja que sinó, el xoc econòmic pot esdevenir “una pèrdua de renda permanent”, va alertar Àlex Ruiz.  No osbtant, el repte pendent és la motxilla de deute raonable, actualment amb una ràtio del 120% a Espanya.

     

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    ‘La projecció cultural de Barcelona’ | Barcelona Tribuna online amb Miquel Molina, Eduardo Mendoza, Carme Riera i Carlos Duran

    ‘La projecció cultural de Barcelona’ | Barcelona Tribuna online amb Miquel Molina, Eduardo Mendoza, Carme Riera i Carlos Duran

    Barcelona Tribuna

    Hora
    Tipus de publicació

    Resum d’activitats

    Hora
    Data

    12-01-2021

    El passat dimarts 12 de gener, al Palau Macaya de la Fundació “la Caixa”, va tenir lloc la segona sessió del cicle (Re)Imaginem Barcelona de Barcelona Tribuna. L’acte, organitzat per Amics del País, va reunir, sota el títol “La projecció cultural de Barcelona”, Miquel Molina, periodista i escriptor; Eduardo Mendoza, escriptor; Carme Riera, escriptora; i Carlos Duran, director…

    Una gran capital és també el paper cultural de la ciutat” va afirmar Miquel Roca, president d’Amics del País, a l’inici de la seva presentació, i va afegir “la cultura no només és segura, sinó que cura, i ha de formar part del paquet sanitari per fer front a la pandèmia”.

    Tothom va estar d’acord en què després de la crisi, el teixit cultural de Barcelona quedarà molt debilitat i caldran actuacions d’emergència a curt termini, tant des de les administracions públiques, com iniciatives de finançament privades i de crowdfunding.

    En aquest sentit, Eduardo Mendoza va afirmar que estem massa acostumats al paper paternalista del govern i hem de començar a ser proactius a l’hora de fer cultura. “La cultura l’hem de fer entre tots”, va sentenciar. Per la seva banda, Miquel Roca va demanar “quan deixarem de pensar que el mecenatge no és una manera d’evadir impostos, sinó una altra manera de pagar impostos”, en relació a la llei de mecenatge.

    Malgrat que la situació del sector cultural és molt crítica, ja que patia mancances des de molt abans de la pandèmia, durant la seva intervenció, Miquel Molina va voler ser optimista. “A Barcelona hi ha una comunitat jove molt creativa que, després de la pandèmia, tindrà la necessitat de fer emergir les energies retingudes.  A més, Barcelona tindrà la urgència de presentar-se al món com a ciutat cultural”, i té oportunitats per fer-ho, aprofitant cada esdeveniment cultural que es celebri a la ciutat i explotant i desenvolupant la seva capitalitat literària, entre d’altres.

    Eduardo Mendoza, al seu torn, va ser més contundent a l’afirmar que “Barcelona està aturada, no ha fet una inversió estratègica a llarg termini”. I va afegir, “Barcelona expulsa els joves, que no troben lloc en aquesta ciutat on poder desenvolupar els seus projectes i inquietuds culturals.” L’escriptor va demanar generositat amb la cultura de base.

    En aquest mateix sentit, Carlos Duran va defensar un pacte transversal a l’hora de trobar un projecte comú, ja que el model post-olímpic està esgotat. “Hem de pensar en les estructures de ciutat de manera diferent, redefinir Barcelona perquè la ciutadania no només consumeixi cultura, sinó que hi participi, creï i difongui cultura. Hem de passar del dret a l’accés cultural al dret a fer i practicar cultura. Ser agent cultural, fins i tot des de les minories”, va sentenciar.

    Per la seva banda, Carme Riera va reclamar cultivar la cultura de la simpatia per sentir-nos acollits culturalment. “la simpatia és cultura?”, va preguntar just començar la seva intervenció. A més, va demanar a les administracions més esforç per reivindicar tots els actius culturals que tenim. “Barcelona, com a ciutat literària, té dos moments rellevants: el primer El Quixot, sent Barcelona l’única ciutat per on hi passa, i a partir del qual la ciutat es posa en comunicació amb el món; el segon, el moment del Boom, que dona alçada internacional a Barcelona. Cal explotar-los per projectar-nos al món”, va afirmar l’escriptora.

    Durant el debat, Enric Sierra va preguntar quina opinió tenien els participants sobre el projecte de l’Hermitage. Miquel Molina va defensar que “no podem permetre’ns rebutjar una inversió en cultura. A més, obriria l’oportunitat d’iniciar una interlocució directa amb el museu i la ciutat de Sant Petersburg”. En aquest mateix sentit es van expressar Carme Riera i Carlos Duran.

    Per la seva banda, però, Eduardo Mendoza va afirmar que el projecte tindria associats uns costos de manteniment, i que a ell no li interessa tant el patrimoni cultural, del

    qual formaria part l’Hermitage, com la cultura viva, activa i creativa. Miquel Roca, va demanar la paraula com a recent president del MACBA i va afirmar que, “personalment, estic en contra que es gasti diner públic per una nova instal·lació cultural nova quan els nostres museus públics tenen una situació econòmica insuficient”.

    Miquel Roca va concloure l’acte posant de relleu l’aforament, altra vegada, de la necessitat de pacte, d’un pacte cultural. I va afegir “No cal discutir la cocapitalitat, en tinc prou amb ser capital. La cocapitalitat és d’ambició pobra”.

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