Javier Solana
Javier Solana es sobrino en segundo grado del escritor y embajador español Salvador de Madariaga. Su padre, Luis Solana San Martín, hijo del pedagogo Ezequiel Solana, fue profesor de química. Murió cuando Javier aún no había cumplido 20 años. Javier es el tercero de cinco hermanos. Su hermano mayor, Luis, fue encarcelado por sus actividades opositoras a la dictadura del general Franco.
Estudió en el Colegio del Pilar de Madrid y en la Universidad Complutense de Madrid donde se licenció en Ciencias Físicas (había comenzado también Ciencias Químicas, que abandonó en tercer curso) en 1964. Ese mismo año ingresó en el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) por entonces ilegal en España.
Entre 1965 y 1970, permaneció en diversas universidades de Estados Unidos, con una beca de la Fundación Fulbright. En Estados Unidos estudió con Nicolás Cabrera. En este país tomó parte en las protestas contra la guerra de Vietnam y llegó a ser presidente de la Asociación de Universitarios Extranjeros.
En 1971 regresó a España y entró como profesor asociado de Física del estado sólido en la Universidad Autónoma de Madrid, donde obtuvo el doctorado en Ciencias Físicas. En 1973 obtuvo la cátedra de esta especialidad en la Universidad Complutense de Madrid. Durante estos años publicó más de treinta artículos sobre la materia. Siguió vinculado a la vida académica hasta 1980 cuando tuvo que dejarla, absorbido por sus actividades políticas. Es asiduo asistente a las reuniones del Club Bilderberg.
Cuando regresó a España en 1971 Solana se unió a Coordinación Democrática de Madrid como representante del PSOE. Participó en el congreso de Suresnes (1974), en el que las nuevas generaciones del interior desplazaron a la dirección histórica socialista del exilio.
En diciembre de 1976, durante el XXVII Congreso Federal del PSOE, primero celebrado en España desde la Guerra Civil, fue elegido secretario de organización y prensa de la Comisión Ejecutiva, permaneciendo cinco años en el puesto. Se le consideró amigo personal y estrecho colaborador del líder del PSOE Felipe González Márquez y uno de los responsables de la transformación del PSOE en los años siguientes a la muerte de Franco. El 20 de mayo de 1977 acompañó a González en su visita al rey Juan Carlos I en el Palacio de la Zarzuela.
Fue elegido diputado por el PSOE el 15 de junio de 1977. Tras las elecciones de 1982 en que el PSOE ganó la mayoría absoluta en el parlamento, fue ministro con dicho partido al frente de Cultura (1982–1988), de Educación y Ciencia (1988–1992), de Asuntos Exteriores (1992–1995) y portavoz del Gobierno (1985-1988), siempre en gobiernos presididos por González.
Durante los trece años que permaneció como ministro Solana consiguió crearse una reputación de persona discreta y hábil diplomático. Durante los últimos años del gobierno de Felipe González logró mantenerse al margen de los escándalos de corrupción y de la implicación en la guerra sucia contra ETA (véase GAL), que caracterizaron el final del gobierno del PSOE.
Para finales de 1995 Solana era el único miembro del primer gobierno de González que permanecía en él. Llegó a especularse en la prensa como el posible candidato a sustituir a Felipe González al frente del PSOE. Sin embargo, Solana saltó a la política internacional.
El 5 de diciembre de 1995 Solana se convirtió en el nuevo secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), reemplazando a Willy Claes, quien se había visto obligado a dimitir por un escándalo de corrupción.
Su nombramiento fue controvertido, ya que anteriormente Solana se había opuesto a la Alianza Atlántica y había escrito un documento denominado 50 razones para decir no a la OTAN. El PSOE se había manifestado contrario a la OTAN, pero una vez en el gobierno su actitud cambió. El 12 de marzo de 1986 en España se sometió a referéndum la permanencia en la OTAN, en un controvertido plebiscito en el que el gobierno y Solana hicieron campaña de forma exitosa a favor de la permanencia.
Durante su mandato al frente de la Alianza Atlántica se desarrolló la guerra de Kosovo. Esta intervención carecía de la autorización de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y consistió básicamente en el bombardeo de objetivos militares y civiles de la República Federal de Yugoslavia. La OTAN justificó los ataques por motivos humanitarios a fin de evitar una limpieza étnica en Kosovo; sin embargo, el posible deliberado ataque de objetivos civiles generó críticas que llegaron a acusar a la OTAN de violar los acuerdos de Ginebra.
El 6 de octubre de 1999 cesó en sus funciones al frente de la OTAN y le sucedió el británico George Robertson.
Javier Solana fue el Secretario General del Consejo de la Unión Europea desde octubre de 1999 a noviembre de 2009. Este cargo llevaba aparejado el de Alto Representante para la Política Exterior y de Seguridad Común, conocido popularmente como «Señor PESC». Con este cargo se convirtió en la principal cara de la diplomacia de la Unión Europea, si bien la Comisión Europea contaba con su propia cartera sobre relaciones exteriores.
Con el fallido Tratado Constitucional en la Unión se estableció que las atribuciones del cargo de Alto Representante del Política Exterior y Seguridad Común las asumiese un Ministro de Exteriores de la UE. El fracaso del citado Tratado produjo que se abandonara la terminología que recordaba a la empleada en los Estados. El Tratado de Lisboa, adoptado bajo Presidencia portuguesa, reforma la figura de Alto Representante, que ha asumido las competencias del Comisario de Asuntos Exteriores y del Alto Representante y su titular ha pasado a ostentar una de las Vicepresidencias de la Comisión Europea y es miembro también del Consejo de la Unión Europea.
Javier Solana apoyó decididamente la independencia de Kosovo respecto a Serbia, aunque ésta no ha sido reconocida por unanimidad por los 27 países miembros, siendo España uno de los socios en no hacerlo. Por el contrario, se mostró contrario a que Abjasia pueda declararse independiente de Georgia o que el País Vasco lo haga de España.
El 5 de julio de 2009, Solana anunció que no renovaría en el cargo como Alto Representante de la Política Exterior y de Seguridad Común. El 19 de noviembre de 2009 le sustituyó la británica Catherine Ashton, asumiendo las competencias previstas por el Tratado de Lisboa.